Carta del Presidente
Capacitación de mujeres para combatir la pobreza
Presidente de CRS Ken Hackett.
mayo del 2008
Estimados amigos,
Cada Día de las Madres honramos a aquellas mujeres que han dejado huellas en nuestras vidas. Celebramos el amor que hemos recibido y los sacrificios que ellas han hecho por nosotros.
En todo el mundo las mujeres desempeñan un importante papel en proveer para sus familias y realizar mucho del trabajo que las sostiene. En no pocas sociedades y culturas, gran parte de la carga cotidiana recae sobre las mujeres, ya que trabajan en los campos de cultivo y la crianza de animales, realizan las tareas domesticas y cuidan a los niños. Muchas mujeres no solo cuidan a sus propios hijos sino que se hacen cargo de niños de familiares y vecinos.
Son las mujeres quienes mantienen a las familias intactas a través de las duras pruebas de la pobreza, los conflictos civiles y los desastres naturales. Y es sobre las mujeres sobre quienes recae una carga desproporcionada de la pobreza. Se estima que 70% de los 1.000 millones de personas que viven en extrema pobreza son mujeres. Está claro que si no ayudamos a las mujeres, no ocurrirá ningún cambio real.
En el trabajo de CRS de fomentar el desarrollo sostenible y proveer ayuda internacional, uno de nuestros objetivos es capacitar a las mujeres mediante programas de ayuda que mejoren su salud, incrementen su acceso a la educación y les ofrezca mejores oportunidades de obtener medios de subsistencia.
En el mundo en desarrollo, las enfermedades propagadas por el agua son una causa mayor de mortalidad infantil y una amenaza general a la buena salud. Pero, en las zonas rurales y pobres donde trabaja Catholic Relief Services, la fuente de agua más cercana puede estar a kilómetros. ¡Imagínese acarrear un envase lleno de agua toda esa distancia! Sí; mujeres, e incluso niños, deben hacer esto día por día. Es una tremenda carga. Algunos niños y adolescentes pierden tanto tiempo y terminan tan cansados que dejan de asistir a clases o abandonan la escuela por completo.
En Etiopía, CRS ha proporcionado a la Iglesia Católica maquinaria para perforar pozos que suministran agua potable a millones de personas necesitadas. Es un buen comienzo, pero se necesita más. Estuve recientemente en Etiopía con el galardonado periodista de radio Charles Osgood. Charles es un gran amigo de CRS. Pude mostrarle cómo CRS aplica un enfoque integral para ofrecer agua potable, adecuado saneamiento y servicios de salud que mejoran dramáticamente la calidad de vida.
La educación es también un medio importante para mejorar las vidas de adolescentes y mujeres jóvenes. Estimulamos la asistencia a la escuela proporcionando una comida caliente al día como incentivo para que los padres envíen sus hijos a clases. Esto es particularmente efectivo en incrementar la asistencia de las jóvenes a la escuela. Frecuentemente los padres necesitan un mayor incentivo para enviarlas a la escuela en vez de limitarlas a las tareas domésticas.
Esta simple comida ha evolucionado hasta convertirse en un enfoque abarcador que combina el alimento con actividades de acceso a la educación, especialmente para las jóvenes. Estas actividades incluyen apoyo a los maestros mediante educación en salud, servicios médicos, construcción y reparación de escuelas, incremento de la participación de los padres y la comunidad en el proceso educativo.
Frecuentemente las mujeres son los miembros más pobres de una comunidad, y controlan la menor cantidad de recursos. Con más recursos a su disposición, ellas tienen mayor impacto en el bienestar de sus familias y comunidades. Por eso es importante invertir en las mujeres y sus medios de vida.
Los programas de CRS de microfinanzas están encaminados a capacitar a la gente pobre, especialmente mujeres, a tener acceso a servicios financieros. Estos programas han alcanzado notoriedad mundial desde que Muhammad Yunus, a quien muchos consideran el padre de las microfinanzas, obtuviera el Premio Nóbel de la Paz en 2006. CRS ha trabajado en las microfinanzas desde 1988. Hemos establecido un sólido historial de ayudar a los emprendedores pobres a que se levanten de la nada en ciudades, aldeas y áreas rurales densamente pobladas.
En India, por ejemplo, las microfinanzas son administradas por "grupos de autoayuda". Estos son grupos de hasta 20 personas, mayormente mujeres (cerca de 90 %). Estos grupos reúnen mujeres de comunidades rurales para obtener y administrar créditos, además de promover la capacitación de sus integrantes. Estos grupos se han convertido en un medio para superar la discriminación que por tanto tiempo ha restringido los derechos y oportunidades de desarrollo de las mujeres. Esta superación en el plano económico ha conducido a una superación cívica y política. Miembros de los grupos de autoayuda participan en actividades de construcción de la paz, como por ejemplo campañas contra el abuso del alcohol y la violencia domestica. Cientos de mujeres de estos grupos han sido electas a cargos locales.
Mediante iniciativas como estas esperamos hacer una contribución significativa para acabar con la aplastante pobreza que afecta a millones de mujeres y a sus familias en diversas partes del mundo.
Gracias por su continuo apoyo y sus plegarias.
Ken Hackett
Presidente
