Conozca a nuestro personal latino
En esta página, tenemos la oportunidad de conocer a Latinos y Latinas que trabajan con Catholic Relief Services (CRS) en varias partes del mundo.
Rosie Calderón
Rosie Calderón es una especialista en recursos públicos de la Oficina de Apoyo a Programas en el Exterior.
Cuéntanos un poco acerca de ti
Nací y me crié en Culver City (Los Ángeles). Siempre asistí a un colegio católico. Estudié para ser contadora y trabajé en la zona de Westwood y Santa Mónica por muchos años. Pero después de un tiempo me di cuenta que no me sentía realizada. Prefería poder devolver algo a mi familia y a la comunidad. Por eso ingresé al Cuerpo de Paz en 1997.
Foto por Jim Stipe/CRS
Fui destinada a Ecuador, donde trabajé con grupos de mujeres y cooperativas agrarias. Al final de mi período con el Cuerpo de Paz, seguí como voluntaria del Cuerpo de Crisis en Honduras por cuatro meses. Luego me encargué de capacitación técnica en temas de desarrollo transcultural, de negocios y municipal en el Centro de Capacitación del Cuerpo de Paz durante casi cinco años. Al mismo tiempo obtuve una maestría en Administración Internacional de la Universidad de Phoenix por Internet.
¿Qué nos dices de tu trabajo con Catholic Relief Services?
Al principio CRS me contrató para brindar capacitación en el departamento de Finanzas. Luego de un año y medio, pasé al departamento de Apoyo a Programas en el Exterior, lo que significa que trabajo como enlace entre los representantes de los países en los que CRS tiene programas y los donantes públicos, tales como la Agencia de los EE. UU. para el Desarrollo Internacional. Hasta el momento mi trabajo me ha llevado a viajar a El Salvador, Camerún, Turquía, Pakistán, Madagascar y Malawi.
¿Qué te motiva en Catholic Relief Services?
Mi motivación es que me dedico de una manera muy práctica a cambiar el mundo. También soy católica y creo que los católicos tenemos el objetivo común de ayudar a los demás.
Cuéntanos cómo es un día típico en tu trabajo.
Lo primero que hago al llegar es revisar el correo electrónico debido a las diferencias horarias entre la sede central y nuestros programas en el exterior. Esto nos da una ventana de comunicación durante las pocas horas laborales que tenemos en común. El servicio al cliente es prioritario es nuestro departamento. Dedico la mayor parte de mis días a pedidos especiales o investigación para apoyar los informes de los programas de cada país, sus propuestas y proyectos.
¿Qué más te gustaría compartir con nosotros?
Mis padres son oriundos de Honduras y mi abuelo materno era de El Salvador. Todavía tengo parientes en ambos países, pero mi familia más cercana está toda en Los Ángeles, California. Viajo un par de veces al año a visitar a mi familia en Honduras y en Los Ángeles, y de vez en cuando voy a El Salvador. Fui la primera de mi familia en nacer en Estados Unidos. Esto fue una suerte para mí, ya que cuando otros miembros de mi familia emigraron aquí, pude aprender la lengua materna y la cultura de mis padres. Por eso tengo muchas razones para querer devolver a otros algo de las oportunidades que Dios me dio en la vida.
Elena McEwan
Elena McEwan es asesora técnica para el área de salud en el departamento de Apoyo a la Calidad de los Programas, en la sede central de CRS en Baltimore.
Cuéntanos un poco acerca de ti
Actualmente vivo en Baltimore, Maryland. Soy de Nicaragua y me gradué como médico- pediatra. Comencé mi carrera en el ministerio de Salud de Nicaragua. Mi primera atracción por la salud pública fue hacia áreas que me permitieran trabajar en comunidades rurales muy pobres que carecían de acceso a servicios médicos. Por supuesto, en Nicaragua había pocos recursos en salud pública durante los años 80. Para obtener lo que necesitábamos debíamos coordinar con varias entidades: el ayuntamiento, el ministerio de Educación, la iglesia católica local, y así. Debías encontrar maneras creativas de hacer tu trabajo. Construir esas relaciones era la parte divertida. Había mucha apertura y compromiso hacia la comunidad para ayudar a los necesitados.
Foto por CRS
Lo que definió mi carrera como profesional de la medicina fue mi trabajo en el servicio social. Para mí, fue el trabajo perfecto. Fui bendecida. El grupo de jóvenes del equipo de salud con el que comencé era apasionado con su trabajo y muy comprometido con ayudar a los pobres. Para mí, no es solamente el salario, el pago.
¿Qué nos dices de tu trabajo con Catholic Relief Services?
Vine a CRS en febrero de 2006 como asesora técnica en salud. Desde entonces, he ofrecido asistencia técnica a nuestros programas internacionales de salud materno-infantiles en Camboya y República Democrática del Congo, y a proyectos de tuberculosis en Filipinas. Mi trabajo consiste en planificar sobre el terreno nuevos proyectos con nuestro personal y los socios, y compartir las mejores prácticas desde el campo con grupos de trabajo en el ámbito global.
He participado en diferentes grupos de trabajo para redactar directrices con el fin de promover la participación de las comunidades en la solución de problemas e integrar servicios de tuberculosis y VIH. Combatir la tuberculosis (TB) exige la participación de todos. En algunos países el tratamiento de la TB solo se ofrece en hospitales públicos, aunque uno tenga su doctor privado. Pero algunas personas no quieren aceptar eso. Los usuarios tienen el derecho de decidir quién quieren ellos que los atienda y dónde ir en busca de tratamiento.
¿Qué te motiva en Catholic Relief Services?
Bueno, yo conozco a CRS desde que estaba en Nicaragua. En Nicaragua somos muy amistosos. Lo que realmente me llamó la atención de unirme a CRS fue su trabajo con socios. Es la mejor manera de trabajar en muchas comunidades porque, con frecuencia, los proveedores locales de servicios han estado ahí mucho antes de que llegaran las entidades de ayuda humanitaria y conocen mejor cómo responderá la gente necesitada. Con nuestros proyectos en colaboración, uno no siente como que hay una línea de supervisión. Es más bien una relación, una alianza. Realmente vine a CRS porque pensé que podía contribuir con la agencia y aportar mi experiencia en trabajar con socios, especialmente aquellos de otras creencias.
Con CRS, tenemos mucha experiencia en trabajar con una variedad de proveedores de servicios de salud públicos y privados. No hay muchas ONG que realmente tengan esta experiencia. CRS reconoce el valor de vincular a los proveedores públicos y privados con el fin de servir mejor a las comunidades que necesitan ayuda. Esta estrategia ayuda a identificar y acometer las barreras que dificultan el cuidado de salud.
¿De dónde eres en Nicaragua? Cuéntanos de tu pueblo natal.
Del Departamento de Matagalpa, en la región nor-central. Es como un paraíso. Es pequeño. Era mucho más verde que ahora. Todo el mundo se conoce. La mayoría de mis compañeros de secundaria todavía está allí. Me encanta volver a casa y pasar tiempo de calidad con mi familia. Mi pueblo está en las montañas, pero a dos horas de camino ¡ya estás en la playa! Acostumbro a caminar en vez de tomar el autobús. Lo que más me agrada es ver a mis amigos que se muestran gozosos de volver a reunirnos. Usualmente nos encontramos para tomar una taza de café y conversar.
Maria Isabel Barboza
Maria Isabel Barboza es oficial de programa para relaciones globales y la comunidad hispana, en la oficina regional del noreste de CRS.
Cuéntanos un poco acerca de ti
Nací en Maryland, pero crecí en Lima, Perú de donde son mis padres. Regresé a EE. UU. para asistir a la universidad y al graduarme trabajé para la Fundación Interamericana, una organización que apoya el desarrollo comunitario en América Latina. Luego fui voluntaria del Cuerpo de Paz en Guatemala con el Proyecto Eco-Quetzal, una ONG que promueve prácticas agrícolas alternativas y ayuda a los agricultores a generar ingresos. Regresé a la universidad para obtener una maestría en relaciones internacionales y allí me entrevisté con CRS. Me encanta viajar, conocer nuevas culturas y personas, y también aprender nuevos idiomas.
Mari Barboza en Afganistán, en marzo del 2006, visitando el programa de Aprendizaje Acelerado para Mujeres y Niñas. Foto por Huma Safi para CRS
¿Qué nos dices de tu trabajo con Catholic Relief Services?
Inicié mi trabajo con Catholic Relief Services en enero del año 2000. Primero trabajé en Kenia y luego en Zambia en una variedad de proyectos como responder a la pandemia del VIH en estos países y la construcción de la paz. Luego trabajé como Asesora Regional para Derechos Humanos y Construcción de la Paz en América Latina durante tres años. En 2005, me uní al equipo que facilita "hermanamientos" o relaciones entre diócesis católicas hermanas de EE. UU. y el resto del mundo.
Mi trabajo en la Oficina Regional del Noreste incluye invitar a la comunidad hispana y a otros grupos a vivir su fe y participar en nuestro trabajo para promover la justicia, la generosidad, el respeto a los derechos humanos y la solidaridad global. Una parte vital de este trabajo es educar a los estadounidenses sobre los muchos necesitados que hay en el mundo y motivarlos a que actúen para cambiar las políticas injustas que oprimen a tantos.
¿Qué te motiva en Catholic Relief Services?
Para mí el trabajo es una vocación de servir a los más necesitados. Me ha permitido desempeñar una tarea, aunque sea pequeña, para ayudar a mejorar la vida de muchas personas lo cual enriquece y le da sentido a mi vida. También he podido visitar muchos lugares y conocer a gente excepcional.
Describe un momento que se destaca como una experiencia transformadora para ti durante tus años de trabajo con CRS.
El tiempo que he trabajado con CRS ha estado lleno de momentos de transformación al conocer a la gente que servimos en tantas partes del mundo. Recuerdo en Kenia, cuando conocí a personas VIH positivos que luchaban por su vida y aprendían sus derechos, a la mujer afgana que participaba en una clase de lectura acelerada y me dijo "Antes estaba ciega y ahora puedo ver. Ahora puedo ir al mercado y no me pueden engañar. Puedo ayudar a mis hijos con sus tareas y contribuir a mi casa."
He conocido a los mártires de hoy: a laicos, religiosos y religiosas en las áreas más remotas de África y América Latina donde no hay ni gobierno ni nadie más que les tienda una mano a las comunidades necesitadas. En Colombia, muchos religiosos y laicos son amenazados y asesinados por proteger la vida de los más vulnerables y denunciar los actos de violencia contra ellos. Su vida es un testimonio diario de su fe católica y amor por los demás.
En mi trabajo actual en los EE. UU. me emociona cuando los jóvenes con los que interactuamos viven su fe apropiándose del mensaje de generosidad, justicia y solidaridad y realizan obras increíbles. Ellos hacen que el cambio sea posible.
