Oración del mes de julio
El mes de julio pedimos la gracia de estar abiertos a continuamente ser instrumentos del Señor, transformando nuestros corazones y trabajando en su nombre por la solidaridad humana.
Foto por David Snyder por CRS
Usame Señor!
Señor, Dios Padre todo poderoso y eterno, te doy gracias por todas las maravillas que has creado, te alabo y te bendigo por la gracia inapreciable de la vida que nos regalas. Te pido Señor que me transformes, que me hagas una mejor persona y sobre todo una mejor cristiana y que esa transformación sea el mejor testimonio de tu misericordia y de tu poder. Despójame Señor de toda raíz de amargura, del falso orgullo, de la altivez de corazón, hazme mansa y humilde de corazón como lo fue nuestro Señor Jesucristo, y no permitas jamás que con mis palabras o acciones hiera la dignidad de personas mas sencillas que yo. Te pido que pongas en mi corazón el deseo ardiente de trabajar con ahínco por el pobre y el necesitado. Muéstrame los dones con que me revestiste el día que te recibí como Señor y Salvador de mi vida y permíteme que los ponga al servicio de mi prójimo y de la comunidad de la que formo parte. Úsame Señor para tu obra, quiero ser sólo barro entre tus manos, se tu mi alfarero y cumple en mi tu voluntad!
Ligia de Milla
FORTUNAS DEL CAMPO
“Cierta vez un acaudalado padre de familia llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que éste viera cuán pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso en casa, le preguntó a su hijo:
¿Qué te pareció el viaje?
¡Muy bonito, papá!
¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?
Sí.
¿Y qué aprendiste?
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte. Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mi mamá deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.
El padre se quedó mudo y el niño agregó:
Gracias papá por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.
(Colaboración de Lourdes de Subero, de Codetel, 18 octubre del 2000).
