Salvamos vidas preparando para los desastres
Ken Hackett
agosto de 2008
Estimados amigos:
Al entrar en plena temporada de huracanes en el Atlántico, en Catholic Relief Services pensamos mucho en la preparación para desastres.
CRS es reconocida por responder de manera eficiente y eficaz a los desastres. Pero un aspecto clave de la respuesta a emergencias es trabajar con comunidades de alto riesgo antes de una catástrofe para que puedan arreglárselas mejor cuando una llegue.
Esta clase de preparación puede realizarse de varias maneras: Podemos ayudar a una comunidad a reducir su vulnerabilidad mediante la información sobre desastres anteriores; son lecciones que conocen bien. CRS ayuda a salvar vidas y el sustento trabajando con comunidades para que planeen antes de que ocurra un desastre: crear comisiones de emergencia, establecer sistemas de advertencia temprana simples y efectivos, identificar a los más vulnerables que necesitarán asistencia inmediata, definir rutas de evacuación, y preparar albergues y refugios seguros.
Tuvimos la prueba de una preparación exitosa después del ciclón Sidr que azotó Bangladesh el pasado noviembre. Cuando una tormenta similar azotó en 1991, se reportaron 143 mil muertes. El año pasado, se informó que los muertos fueron aproximadamente 3.300. Muchas personas dijeron que sobrevivieron porque pudieron refugiarse en asilos anticiclones cercano. Hasta la fecha, el socio de CRS Cáritas Bangladesh ha construido más de 200 refugios anticiclones, que también funcionan como escuelas. Existen planes para construir más refugios de este tipo en comunidades propensas a los desastres.
CRS reconoce que la gente del lugar naturalmente se convierte en socorristas durante un desastre, ayudando a sus familias y vecinos a sobrevivir. Después que un devastador súper ciclón devastara el estado de Orissa en el este de India en 1999, los pueblos trabajaron por medio de grupos organizados de autoayuda. Los grupos de mujeres, originariamente formados como clubes de ahorros y préstamos, habían planeado con anticipación para el desastre.
Como resultado de su preparación, estas mujeres pudieron ayudar a sus vecinos con la búsqueda y el rescate, los primeros auxilios y la evacuación, junto con la distribución de alimentos, frazadas, medicamentos y agua limpia.
CRS expandió este modelo de acción comunitaria formando cientos de grupos de autoayuda de mujeres, proporcionándoles capacitación sobre preparación para desastres y ayudándolos a comenzar bancos de granos donde juntan y almacenan el arroz excedente con el fin de distribuirlo en emergencias. Las comunidades que participan en estos esfuerzos han registrado menos muertes, recuperación más rápida y reducción en los costos de la respuesta a emergencias en tormentas posteriores.
Otra medida que hace más rápida, más fácil y menos costosa la respuesta en emergencias, es ubicar de antemano los artículos vitales. Por ejemplo, antes que el huracán Dean azotara el Caribe en agosto, almacenamos víveres y dinero en efectivo, y ubicamos con antelación a un experto en emergencias de CRS en Jamaica. En los lugares propensos al desastre, también capacitamos a albañiles y trabajadores de la construcción del lugar sobre cómo reparar y reconstruir estructuras que sean más fuertes y seguras para que no se pierdan tantas vidas ni se gaste tanto dinero la próxima vez.
Durante la última década, hemos visto un aumento drástico en la cantidad e intensidad de los desastres naturales. En el último año, los desastres climáticos a los que hemos respondido incluyen inundaciones en África Oriental, África Occidental, Pakistán, India y México; grandes tifones en Filipinas, Bangladesh y Myanmar; y huracanes en América Central y el Caribe. En este contexto, la preparación para los desastres continuará siendo una tarea vital, que reducirá el costo de la respuesta a desastres, y, lo más importante, salvará vidas.
Gracias por su continuo apoyo y por sus oraciones.
Ken Hackett
Presidente
