Respuesta rápida trae esperanza a Haití
Febrero de 2010
Estimados amigos:
Acabo de regresar de Haití. En Puerto Príncipe la destrucción es generalizada. Un edificio tras otro se ha derrumbado en una pila de escombros. En medio del paisaje urbano destrozado, miles de dolientes lloran a sus muertos, buscan a los desaparecidos y piden asistencia para los heridos. La angustia es abrumadora. En toda mi carrera de décadas como socorrista, nunca he visto secuelas de un terremoto tan graves.
El arzobispo Timothy Dolan, director de la junta directiva de Catholic Relief Services (CRS), otros miembros del personal y yo concurrimos a la misa funeral del arzobispo Joseph Serge Miot y su Vicario General que murieron junto con muchas otras personas cuando la catedral de Puerto Príncipe se desplomó. Cientos de personas se reunieron para rendir el último homenaje a un hombre que dedicó la vida a animar e inspirar a los haitianos pobres a luchar contra dificultades sobrecogedoras aun en sus mejores épocas. De sus corazones manaban oraciones y lágrimas.

Presidente de CRS Ken Hackett
Qué irónico es notar que hace tan solo un mes les escribí acerca del quinto aniversario del tsunami de 2004 en el Océano Índico. Tras su paso, CRS organizó el esfuerzo de socorro y recuperación más grande de nuestra historia. Les aseguro que nuestra respuesta al terremoto de Haití ha sido rápida y substancial.
Pudimos responder de inmediato gracias a que teníamos suministros de emergencia almacenados en los depósitos de Puerto Príncipe y de otra ciudad al sudoeste llamada Los Cayos. También tuvimos la suerte de que un cargamento programado de 1.500 toneladas de ayuda alimentaria de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) llegara poco después del terremoto.
Hasta la fecha, CRS ha proporcionado alimentos y otros artículos imprescindibles a decenas de miles de personas. Voluntarios de CRS en la República Dominicana llenan cubetas con galletas, sardinas, frijoles enlatados y cajas de jugo. CRS está descargando camiones de trigo para ayudar a alimentar a los sobrevivientes del terremoto que han buscado refugio en el predio del club campestre y están desesperados por comer.
Visitamos lo que queda del hospital San Francisco de Sales, que funciona con apoyo de CRS. Médicos decididos y empleados dedicados se esforzaban para curar y aconsejar a muchas personas con el cuerpo polvoriento y el espíritu quebrado. Se realizaron las operaciones al aire libre, bajo un sol implacable. Miré con asombro mientras el arzobispo Dolan se desplazaba entre los pacientes y los médicos. Bendijo a cada persona con la que se encontró. Le dio consuelo a cada niño y ánimo a cada médico o enfermero, con una bondad que era una inspiración.
CRS pudo llevar ayudar rápidamente a los heridos, los que quedaron sin hogar y los atemorizados de manera tan eficiente y eficaz porque hace 55 años que trabajamos en Haití. Muchos de nuestros programas se ubican al sur y al oeste de Puerto Príncipe, por lo que teníamos empleados y existencias de artículos para higiene y otras necesidades en almacenes situados fuera del alcance de la terrible destrucción.
CRS trabaja bien porque tenemos muy buenas y duraderas relaciones con nuestros socios. Tenemos fama de lograr que las cosas se hagan. Se le ha pedido a CRS que sea la agencia al frente de uno de los primeros campamentos organizados formalmente, en un campo de golf, donde hasta 80.000 personas duermen cada noche.
Igual que después del tsunami, CRS permanecerá en la zona afectada mucho después de que las cámaras de televisión se hayan retirado. Seguiremos presentes en Haití. Y lo haremos, igual que después del tsunami, gracias a la enorme generosidad de ustedes, los amigos de CRS.
Un haitiano nos dijo: “Lo peor es no conocer el futuro”. Gracias a ustedes, el futuro está un poco más claro. Estaremos en Haití para reconstruir la esperanza y recomenzar el futuro de nuestros hermanos y hermanas.
Su apoyo ha sido abrumador. Todavía necesitamos sus oraciones y sus donaciones con urgencia, mientras nos preparamos para el gran reto que tenemos por delante.
Ken Hackett
Presidente
Cómo ayudar
- Done por teléfono: 1 (888) 277-7575
- Done por celular: Envíe un mensaje de texto que diga RELIEF al 25383 para donar 10 dólares.
- Done en línea: www.crsespanol.org
- Escriba un cheque:
Catholic Relief Services
P.O. Box 17090
Baltimore, Maryland 21203-7090
Por favor escriba "Haiti Earthquake" en la línea de memo de su cheque. - Envíenos un money order:
Hágalo a nombre de CRS/Haiti.
Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.
