Ayuno contra el hambre global

Por Kim Pozniak

Fieles hispanos ayunan durante todo un día para despertar conciencia sobre el hambre global.

Foto por Maria Barboza/CRS

Deacon Cales

El diácono Francisco Cales ayudó a organizar el ayuno diocesano que atrajo a fieles hispanos de 16 comunidades. Foto por Maria Barboza/CRS

Cuando Edgardo Salinas fue para la iglesia un reciente domingo por la mañana sin desayunar, estaba preparado para abstenerse de comer durante todo el día. Nunca había ayunado antes, pero el 2 de marzo, estaba decidido a ver lo que sentiría al pasar hambre.

Salinas, un trabajador de mantenimiento salvadoreño, de 28 años, fue uno de cientos de hombres y mujeres que participaron en un ayuno diocesano para despertar conciencia sobre el hambre global. Los jóvenes y jóvenes adultos de 16 parroquias de la diócesis de Rockville Center en Nueva York se unieron con miembros de sus comunidades para usar su propia experiencia de pasar hambre para aprender sobre el hambre y la pobreza en el mundo.

"Ayunar por un día nos permitió vivir [la clase de hambre] que hemos visto o de la que hemos escuchado y al mismo tiempo traerla a nuestras parroquias", dijo el Diácono Francisco Cales que coordinó el ayuno que atrajo a más de 600 miembros de la juventud hispana diocesana y los ministerios para jóvenes adultos.

Santiago Hernandez

Santiago Hernández dirige el ayuno en su parroquia, St. Bridget en Westbury, Nueva York. Foto por Maria Barboza/CRS

"Muchos de los participantes vienen de los países donde muchas personas pasan hambre y ellos pensaron inmediatamente que esto fue algo que los conmovió".

Santiago Hernández, un nativo de México que ha trabajado con el grupo de la juventud de su parroquia durante cinco años, dijo: "El objetivo fue despertar conciencia sobre nuestros hermanos y hermanas que pasan hambre. Quisimos contribuir como grupo al bienestar de otros, y el ayuno nos ha ayudado a reflexionar que no hemos sufrido de hambre por largos períodos de tiempo".

"Muchas personas en la comunidad pensaron que era extraño ayunar juntos, porque ellos lo hacen solos. Hicimos que muchas personas vinieran y fue una experiencia muy positiva", agregó Edgardo. Cerca de unas cien personas de su parroquia asistieron a la experiencia.

Aprender sobre el hambre

Ser Valiente y Ayuna es un programa diseñado por Catholic Relief Services (CRS) que vincula la tradición católica del ayuno con el hambre global. Usando los materiales proporcionados por CRS, los participantes aprenden sobre el hambre y sus causas primordiales en el mundo al despertar la conciencia sobre la pobreza en sus propias comunidades.

Members of St. Bridget's parish

Los miembros de la parroquia de St. Bridget en Westbury, Nueva York, escuchan las presentaciones sobre el hambre y la pobreza global. Foto por Maria Barboza/CRS

"Algunos dicen que hay personas que no comen porque no trabajan, pero comprendimos que hay otras causas", notó Edgardo. "Malgastamos mucho y a veces somos superficiales. Fue maravilloso aprender y sentirnos cambiados".

Santiago, quién ayudó a organizar el ayuno en la parroquia de Sta. Brígida en Westbury, expresó tener emociones mixtas. "Me sentí triste al enterarme de que las personas sufren de hambre, pero también me sentí feliz de ver a la juventud y a las personas en la comunidad que quisieron apoyarnos".

Reconocer una gran necesidad

Más de 800 millones de personas en el mundo pasan hambre, indican las estadísticas, y casi 16,000 niños mueren cada día por causas relacionadas con el hambre. Y los recientes aumentos en los precios de los alimentos, como el trigo y el maíz, ponen a millones más en riesgo de no conseguir suficiente alimento. Los más afectados por la espiral ascendente de los costos de los granos son los más pobres del mundo, en muchos casos son las personas que viven con menos de $1 por día.

"Tener la oportunidad de compartir con aquellos que actualmente tienen necesidades más apremiantes que nosotros en Long Island fue una gran recompensa espiritual", notó el Diácono Cales.

Los participantes del ayuno se comprometieron a donar el dinero que habrían gastado en alimento ese día a CRS. La agencia implementa proyectos para la seguridad alimentaria con programas de alimentación escolar, las iniciativas de salud para madre e hijo, el agua y el saneamiento y los programas agrícolas que ayudan a los granjeros a aumentar su rendimiento y cultivar productos más vendibles.

En el día del ayuno, "no pensábamos en comida sino que estábamos concentrados en lo que aprendíamos y sentíamos una satisfacción por hacer algo bueno", recuerda Edgardo.

Otro participante, José López, dijo que "se sintió muy pequeño con respecto a la necesidad en el mundo" de la que él no había estado completamente enterado.

"Estuve sinceramente impresionado por la convicción de esos jóvenes que prepararon este día", admite el Diácono Cales. "Al verlos hacer las presentaciones y al ayudarnos comprendemos por qué hacíamos esto –el mensaje era muy claro: estaban muy convencidos de lo que hacían ese día".

"En un momento del día", recuerda Santiago, "compartimos en pequeños grupos lo que nos gusta comer, describiendo nuestras comidas favoritas. Entonces nos dimos cuenta de que muchas personas no tienen esa elección".

Para Edgardo, un estómago gruñendo al final del día llevó el mensaje a casa. "Sentir el hambre de otros me hizo sentir más humano. También me hizo sentir agradecido por todo lo que Dios me ha dado. Sentí que hay mucho más que puedo hacer por otros".

Kim Pozniak es asesora de comunicaciones para CRS basada en Baltimore, Maryland. Kim viajó recientemente a nuestros programas en Perú con ganadores del Premio Egan de 2007 por Excelencia Periodística.