Expertos de CRS advierten sobre inminente 'Cascada de Hambre'
La reciente escalada de precios de los alimentos básicos en todo el mundo ocupa los titulares de la prensa nacional e internacional. La crisis ha apresurado a economistas, agrónomos, ministros de finanzas y jefes de Estado y de gobierno, a presentar soluciones que eviten futuros incrementos y el consecuente descontento de la población.
"Lo que vemos no tiene precedentes", dice la experta de Catholic Relief Services en asistencia alimentaria Lisa Kuennen-Asfaw. "Si no se satisfacen las necesidades inmediatas, y si no se ponen en práctica rápidamente políticas y recursos encaminados a incrementar la producción agrícola, nos encaminamos a una cascada de hambre en el mundo entero".
Los precios del arroz y de otros alimentos básicos se han incrementado dramáticamente durante los últimos 18 meses. Foto por David Snyder para CRS.
Los precios de los alimentos básicos comercializados en los mercados mundiales se han incrementado en forma aguda en todas las regiones. Los precios del trigo, por ejemplo, se han duplicado en menos de un año, mientras otros granos básicos como el maíz, el sorgo y la soya se cotizan muy por encima de sus niveles de la década del 90. El arroz, alimento básico de 3.000 millones de personas, ha triplicado sus precios durante los últimos 18 meses. En algunos países, los precios de la leche y la carne han aumentado más del doble.
En Egipto, un saco de trigo de 110 libras [50 kilos] que costaba $8 hace dos años, hoy cuesta más de $25. A medida que los precios suben, más y más egipcios se ven imposibilitados de adquirir su pan diario. Hacen filas durante horas, perdiendo tiempo de trabajo o escuela, para comprar pan subsidiado por el gobierno.
En la Margen Occidental, muchos estudiantes suspenden sus estudios debido al alto costo de la comida y el transporte. Muchos hogares dependen de familiares que viven en el extranjero y les envían remesas para ayudarlos a subsistir.
En Etiopía, las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, cuyos centros acogen a los más pobres entre los pobres, han visto un aumento de 20% de la demanda por servicios. Las Misioneras de la Caridad, que son el principal socio de CRS en Etiopía, advierten el creciente número de niños, mujeres, ancianos y personas discapacitadas viviendo en las calles de ese país.
En Bosnia, los precios de los alimentos básicos agregan una presión terrible sobre la población. Especialmente afectados se hallan la leche, el pan y el aceite de cocinar, artículos cruciales para los segmentos vulnerables de la población. Un litro de leche, que costaba 75 centavos el verano pasado, ha pasado a costar $1.62. Una hogaza de pan que se vendía por 30 centavos, ahora cuesta 61 centavos en promedio.
En Burkina Faso, una familia de clase media de siete miembros ahora gasta en alimentos 75% de sus ingresos mensuales, y todavía le falta dinero para cubrir otros gastos como vivienda, salud y servicios públicos.
En busca de soluciones al hambre
El creciente costo de la comida obliga a CRS a buscar nuevas formas de abordar el problema del hambre, en el campo y la ciudad.
Residentes de Puerto Príncipe, Haití, marchan en protesta por las calles, el 9 de abril de 2008. Foto por REUTERS/Eduardo Muñoz, cortesía de www.alertnet.org.
Impulsados por el alza del petróleo, los efectos adversos del clima en países productores clave y la demanda en economías emergentes como India y China, el aumento de la comida ya ha desatado violentas protestas en África, Asia y el Caribe. En Haití, una nación isleña ya plagada por hambre crónica y donde la mayoría de la gente subsiste con menos de $2 al día, estallaron violentas protestas callejeras con saldo de muertos y heridos, en protesta por el alza súbita en los precios de los alimentos.
"La cólera es palpable en todo el globo", expresa Sean Callahan, vicepresidente ejecutivo de CRS para operaciones extranjeras. "La crisis de alimentos no solo la sienten los pobres, sino que también erosiona los logros de las clases media y trabajadora, creando mayor descontento y ejerciendo presión sobre gobiernos frágiles", agrega Callahan.
Los expertos de CRS señalan que se requieren programas encaminados a lograr soluciones a corto y mediano plazo. Los programas de transferencia de efectivo y alimentos deben implementarse de inmediato en los países más afectados. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha emitido una lista de 30 países a ser observados como los de mayor necesidad. Los expertos de CRS recomiendan que las transferencias se hagan mediante cupones de alimentos y programas dinero-por-trabajo y comida-por-trabajo, así como almuerzo escolar. También recomiendan que el gobierno de Estados Unidos incremente su ayuda alimentaria de inmediato y asigne a este fin al menos $1.100 millones para lo que queda de año.
En el corazón de la crisis se halla la diferencia entre oferta y demanda global de alimentos.
"Una solución", dice Kuennen-Asfaw, "es ofrecer mecanismos de apoyo a agricultores mediante programas como subsidiar semillas y fertilizantes. Esto… ayudará enormemente a incrementar la producción en las próximas temporadas de cosecha".
Los expertos de CRS y el personal de los programas en todo el mundo están preocupados por esta crisis, pero esperanzados en que la implementación de algunos de los programas citados evitará la propagación de la hambruna y la inseguridad alimentaria.
