¡Qué dulce es!

Por Kai T. Hill

Al mirar las delicadas manos morenas de Comfort Kumeah, nadie diría que se ha pasado varias décadas cuidando y podando sus árboles de cacao con un machete.

Comfort es maestra de escuela primaria durante la semana y agricultora los fines de semana. En sus ojos desgastados por el tiempo se puede ver todo lo que sabe sobre el cultivo del cacao. Los abre más aún para enfatizar el tedioso proceso de cuatro o cinco años que demora en crecer cada árbol de cacao.

Comfort Kumeah habla con funcionarios del Congreso sobre cómo el comercio justo ha surtido efecto en la vida de los cultivadores de cacao.

Comfort Kumeah habla con funcionarios del Congreso sobre cómo el comercio justo ha surtido efecto en la vida de los cultivadores de cacao. Foto de Erin Gorman/Divine Chocolate

Es precisamente en ese momento, explicó, que empieza el verdadero trabajo: quitar las malezas, abrir las vainas, fermentar y secar los granos y, a menudo, proteger los granos de la lluvia.

Cuida su plantación de cacao de dos hectáreas los sábados, después de terminar con las labores domésticas. Y deja los domingos para ir a la iglesia, dijo.

Para muchas personas de la comunidad pequeña y muy unida de Mim, en Ghana, donde vive Comfort, el cultivo del cacao es algo que se ha transmitido a través de varias generaciones. Es una práctica profundamente arraigada en la cultura, aunque la calidez del clima hace imposible que en la mayoría de los hogares se pueda conservar una barra de chocolate, señaló Comfort.

Si bien el cacao es una de las principales industrias de Ghana, las disposiciones comerciales siempre se han olvidado de los cultivadores que trabajan los campos por ganancias insignificantes.

Comfort, que tiene cinco hijos adultos, contó la lucha de su propio padre. “Tenía un campo grande pero podía hacer muy poco”, explicó. “No disponía de suficiente dinero y el campo se volvió a cubrir de matorrales”.

Esforzándose por llegar más lejos



En la actualidad, Comfort se siente satisfecha con lo que ha logrado como integrante de la cooperativa de cultivadores de cacao Kuapa Kokoo, que es la única cooperativa de cultivadores de cacao de comercio justo en Ghana. El comercio justo garantiza que los productores recibirán un precio apropiado por su cacao. Estas ganancias, a su vez, les permiten vivir mejor y pagar la educación de sus hijos.

 En Ghana, algunos miembros de Kuapa Kokoo muestran con orgullo las vainas de cacao.

En Ghana, algunos miembros de Kuapa Kokoo muestran con orgullo las vainas de cacao. Foto de Jackie DeCarlo/CRS

“Todos los productores pueden opinar”, dijo Comfort. “Siempre se revisan las balanzas para asegurarnos de que los productores no sean engañados”.

Los compradores también les dan una bonificación a los agricultores que superan su cuota de producción para la temporada.

Kuapa Kokoo se organizó en 1993, después de que el gobierno ghanés levantara las restricciones al sector otorgando permisos para comprar cacao a las empresas privadas. La cooperativa también es dueña de casi la mitad de Divine Chocolate (en inglés), una empresa de comercio justo que fabrica y distribuye una gama de barras de chocolate de alta calidad en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Los productos de Divine Chocolate se fabrican con un 100 por ciento de granos de cacao de comercio justo cultivados por Kuapa Kokoo.

CRS apoya a los cultivadores de cacao en Ghana mediante la venta de Divine Chocolate (en inglés) y patrocinando acontecimientos como el concurso Recaude fondos justamente, que les ofrece a los estudiantes un viaje a Ghana. El año pasado, el programa de Comercio Justo de CRS superó su meta de 200.000 dólares en ventas de chocolate.

Las barras de Divine Chocolate vienen en diversos sabores y con envoltorios nuevos.

Las barras de Divine Chocolate vienen en diversos sabores y con envoltorios nuevos. Foto de Divine Chocolate

Hace poco, Divine abrió su filial en los Estados Unidos, Divine USA, que tiene su sede en Washington D.C. La empresa tiene como meta no solo aumentar las ventas en los Estados Unidos, sino también educar al comercio minorista y a los consumidores estadounidenses sobre los efectos positivos que tiene el comercio justo en las vidas de los cultivadores de cacao.

“Nuestra misión es ser un catalizador que se haga ver y oír a favor de los cambios en el sector chocolatero”, dijo Erin Gorman, directora ejecutiva de Divine con sede en Washington, al tiempo que anota que el consumo de chocolate en los Estados Unidos es una industria de 13.000 millones de dólares. “Capturar solo un pequeño porcentaje de ese mercado significa enormes beneficios para los cultivadores de cacao”, sostuvo Gorman.

Las ganancias se invierten en la comunidad



Al igual que otros grupos de comercio justo, Kuapa Kokoo (en inglés) invierte parte de sus ganancias en la comunidad. El grupo ha encabezado proyectos para instalar baños comunitarios en las aldeas y ha construido sistemas de agua potable y escuelas en las comunidades para que los niños no tengan que caminar muchos kilómetros por día para ir a clase.

Un cartel de una guardería financiada con las ganancias de Kuapa Kokoo.

Un cartel de una guardería financiada con las ganancias de Kuapa Kokoo. Foto de Jackie DeCarlo/CRS.

“Están felices porque ya no tendrán que caminar”, dijo Comfort, que también se desempeña como secretaria local y nacional de la cooperativa. Es la primera mujer en ser elegida para este puesto. “Kuapa Kokoo tiene como misión mejorar las condiciones de vida de sus productores”.

Se capacita a los productores para que puedan generar ingresos fuera de temporada, por ejemplo extrayendo y vendiendo aceite de palma, fabricando jabón, produciendo textiles teñidos con nudos y cultivando hongos. También se insta a las mujeres a que participen en la toma de decisiones de la organización.

La propia Comfort tiene una historia de éxito. Los ingresos adicionales por las ventas de cacao le permitieron pagar la escuela de sus hijos. Todos han asistido a la universidad y han seguido carreras profesionales.

Comfort también muestra su satisfacción porque sabe que muchos de los 128 niños en su jardín de infantes tendrán un futuro mejor.

El respeto que sienten por ella es evidente, dijo, cuando la visitan en su casa. “Están felices de que yo sea su maestra y su líder”.

Kai T. Hill es productora asociada para la página de internet de Catholic Relief Services, su oficina está en la sede mundial en Baltimore.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.