En medio de las ruinas, cuidados intensivos para sobrevivientes

Por Sara A. Fajardo

Una madre está de pie en medio de las apretadas hileras de camas, en una sala de hospital improvisada, y abanica a su hijo de 21 años, convaleciente, con una cartulina. Las paredes le cayeron encima cuando el terremoto de magnitud 7.0 sacudió a Puerto Príncipe el 12 de enero. Kilos de cemento le aplastaron las piernas, causándole heridas. Más de una semana después está tumbado en la sala al aire libre del hospital San Francisco de Sales, donde postes de madera sostienen carpas azules que protegen a los pacientes del sol y la lluvia.

Un joven haitiano herido en el terremoto del 12 de enero descansa en el hospital San Francisco de Sales de Puerto Príncipe.

Un joven haitiano herido en el terremoto del 12 de enero descansa en el hospital San Francisco de Sales de Puerto Príncipe. Foto de Sara A. Fajardo/CRS.

El sismo destruyó el 70 por ciento del hospital. Solo una de las 12 salas de operaciones está funcionando. La sala pediátrica fue aplanada. Donde había paredes ahora solo hay escombros. En otras circunstancias, el hospital hubiera cerrado sus puertas, pero con las oleadas de sobrevivientes desesperados por recibir atención médica, la única opción era seguir funcionando.

El personal del hospital estaba conmocionado: les resultaba difícil trabajar en un lugar donde habían perdido compañeros y pacientes en el terremoto. Muchos tenían miedo de volver a transitar los pasillos de siempre. Ante tanta necesidad, era imposible saber por dónde comenzar. CRS y nuestros socios de AIDSRelief unimos fuerzas. Trabajando mano a mano, CRS y el equipo del hospital sacaron colchones y camas de los escombros, se abrieron camino hasta los insumos médicos, reconstruyeron tres salas de operaciones y delimitaron varias “salas” al aire libre para los pacientes convalecientes.

En el hospital San Francisco de Sales, una paciente recibe cuidado.

En el hospital San Francisco de Sales, una paciente recibe cuidado. Familiares y amigos les brindan alivio a los pacientes durante su estadía en el hospital. Foto de Sara A. Fajardo/CRS.

Hay solo centímetros entre las camas, pero en esos espacios ajustados se cuelan los seres queridos. Día tras día esposos, madres, hijas, hijos y amigos les ofrecen pequeños alivios a los enfermos: abanicándolos con un cartón, dándoles de comer y con suaves caricias llenas de amor.

El Dr. Rodrigue Mortel, (a la der.) un voluntario de CRS, atiende a pacientes en el hospital San Francisco de Sales de Puerto Príncipe, Haití.

El Dr. Rodrigue Mortel, (a la der.) un voluntario de CRS, atiende a pacientes en el hospital San Francisco de Sales de Puerto Príncipe, Haití. Foto de Sara A. Fajardo/CRS.

Cada día aumenta el número de cirugías que se practican. Se vendan las heridas. Se reparten antibióticos. Se controlan las historias clínicas. El personal de enfermería del San Francisco de Sales ha vuelto y brinda atención las 24 horas. Médicos de Baltimore, Maryland, y CRS trabajan junto a residentes, estudiantes y médicos experimentados de Haití. Anuncios escritos a mano con marcadores sirven de indicaciones a los visitantes: la clínica para pacientes internados, la sala de pediatría. Este detalle le agrega un aire de formalidad a un lugar destrozado por la naturaleza.

Lo que se destaca es la capacidad de recuperación, silenciosa pero digna, de los pacientes. En un lugar desbordado de personas vendadas y amputadas, nadie se queja. Están tan cerca unos de otros que pueden oír cada sonido de los demás pacientes, pero hay un silencio como si fuera un cuarto privada. Los pacientes encuentran consuelo en sus seres queridos y empiezan a curarse.

Cómo ayudar


Sara Fajardo es la asociada de comunicaciones de la región de América Latina y el Caribe para Catholic Relief Services. Su oficina está en la sede mundial en Baltimore, Maryland, y en estos momentos se encuentra en la zona afectada.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.