Misa funeral por clero haitiano

Por Michael Hill

Representantes de Catholic Relief Services se unieron a los dolientes en la misa de exequias para el Arzobispo de Puerto Príncipe, Joseph Serge Miot, que murió en el terremoto del 12 de enero.

El Arzobispo Timothy Dolan de Nueva York, director de la junta directiva de Catholic Relief Services (CRS), fue uno de los celebrantes de esa misa, que tuvo lugar el sábado 23 de enero.

El director de la junta directiva de CRS y Arzobispo de Nueva York, Monseñor Timothy Dolan, es uno de los celebrantes de la misa funeral para el Arzobispo Joseph Serge Miot y el Monseñor Charles Benoit, vicario general, en el patio de la Catedral de Nuestra Señora de Puerto Príncipe.

El director de la junta directiva de CRS y Arzobispo de Nueva York, Monseñor Timothy Dolan, es uno de los celebrantes de la misa funeral para el Arzobispo Joseph Serge Miot y el Monseñor Charles Benoit, vicario general, en el patio de la Catedral de Nuestra Señora de Puerto Príncipe. Foto de Sara A. Fajardo/CRS.

Más de 1.000 personas se acercaron al predio de la catedral de Puerto Príncipe y se reunieron delante de los ataúdes con los restos de dos miembros del clero haitiano, el Arzobispo Miot y Monseñor Charles Benoit, vicario general. Entre los dolientes se encontraban Ken Hackett, presidente de CRS; Sean Callahan, vice presidente ejecutivo de CRS para tareas en el exterior; Karel Zelenka, representante de CRS en Haití; y el Monseñor David Malloy, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Los dolientes estuvieron de pie bajo un sol que abrasaba la capital devastada, donde ahora se ha confirmado que murieron más de 100.000 personas.

Dolan leyó un mensaje de parte del Cardenal de Chicago, Francis E. George, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. “La Iglesia de los Estados Unidos está a su lado”, decía la declaración.

“En nuestras oraciones, recordamos que Jesús, también, lloró ante la tumba de un ser amado”, decía el mensaje del cardenal. “Con ustedes, recordamos con confianza que Jesús es la resurrección y la vida, que se ofrece por nosotros y nos llama a su lado, aun en nuestros momentos más difíciles”.

El sábado 23 de enero, en el patio de la Catedral de Nuestra Señora de Puerto Príncipe, el director de la junta directiva de CRS y Arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan (a la der.) saluda a otros miembros del clero antes del funeral del Arzobispo Joseph Serge Miot y del Vicario General Charles Benoit.

El sábado 23 de enero, en el patio de la Catedral de Nuestra Señora de Puerto Príncipe, el director de la junta directiva de CRS y Arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan (a la der.) saluda a otros miembros del clero antes del funeral del Arzobispo Joseph Serge Miot y del Vicario General Charles Benoit. Los dos murieron en el terremoto que destruyó buena parte de la capital haitiana. Foto de Sara A. Fajardo/CRS.

El cardenal dijo también que la Iglesia Católica de los Estados Unidos se ha comprometido a “hacer todo lo posible para que ustedes puedan reconstruir y renovar y recomenzar sus vidas de fe y familia y servicio a Haití. Desde los primeros días después del terremoto, nuestros representantes de Catholic Relief Services (CRS) han trabajado sin cesar para brindar alimentos, agua, medicamentos y esperanza”.

Detrás de los dolientes —y claramente visibles para los celebrantes— estaban las ruinas de la magnífica catedral de Puerto Príncipe, destruida por el sismo. Muchos haitianos estaban en misa y murieron cuando ocurrió el terremoto. Una declaración de Cáritas, la organización de agencias de ayuda humanitaria de la Iglesia, señaló que el cuerpo de Monseñor Benoit se encontró en las ruinas de la iglesia. El Arzobispo Miot murió al caer de un balcón de su residencia, cercana a la catedral, durante el terremoto.

Mientras los dolientes se reunían en el predio con palmeras, bajo la organización de un grupo de Niños Exploradores (Boy Scouts), se oía una banda de música tocar. Al comenzar el funeral, algunos de los bien uniformados jóvenes se unieron a los dolientes y se sentaron en lo que encontraron entre los escombros de la iglesia. En la multitud se veían personas con pañuelos y agrupadas bajo sombrillas que los protegían del implacable sol. Durante la ceremonia se oyeron los sollozos de algunos dolientes.

Nepthalie Miot, la sobrina del arzobispo que estaba en el funeral, reprimió las lágrimas para decirle a USAToday: “Era una persona muy compasiva. Trataba de ayudar a los pobres”.

Entre los muchos celebrantes estaba el Obispo Thomas Wenski de Orlando, en representación del Secretariado para América Latina de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Obispo Wenski, que en 1997 había asistido a la investidura del Arzobispo Miot en la catedral que ahora yace en ruinas, dijo antes de partir hacia Haití que la misa funeral “simboliza los funerales de las innumerables personas que han muerto entre los escombros o están enterradas en tumbas anónimas”.

Después del oficio de dos horas, el Arzobispo Dolan se unió a la procesión para enterrar al Arzobispo Miot en un cementerio a una hora de auto de Puerto Príncipe. Hackett fue a visitar a los socorristas de CRS en el Hospital San Francisco de Sales y en puntos de distribución por toda la ciudad.

“Fue simbólico hacer la ceremonia en el patio de la catedral destruida”, dijo Hackett después del oficio. “Esto ayudó al proceso de duelo. Eso es lo que la fe puede aportar: cuando las personas están conmocionadas y de duelo, pueden buscar apoyo en la fe”.

Cómo ayudar


Michael Hill es el asociado de comunicaciones de la región de África subsahariana para Catholic Relief Services. Su oficina está en la sede mundial en Baltimore, Maryland.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.