Honduras

Honduras tiene un tesoro en bellezas naturales, con grandes zonas montañosas, fértiles mesetas, valles de ríos y planicies costeras. Por su tamaño es el segundo país de América Central. Honduras se esfuerza por recuperarse de un pasado violento marcado por guerras y golpes de estado, regímenes militares y autoritarios y las condiciones de explotación impuestas por empresas extranjeras. Dos tercios de sus 7.4 millones de habitantes viven en la pobreza, lo que hace de Honduras uno de los países más pobres de todo el continente americano.

El huracán Mitch devastó Honduras en 1998, causó muchísimas muertes, destrozó la infraestructura del país y dejó en evidencia la vulnerabilidad extrema de los pobres. Honduras sigue siendo muy propensa a tormentas tropicales, sequías y deslizamientos de tierra y la repetición de estos desastres afecta con mayor gravedad las comunidades pobres y aisladas.

La alta tasa de desempleo y la gran desigualdad de los ingresos junto con un desarrollo y un sistema educativo inadecuados han contribuido a crear un entorno complejo en el que Catholic Relief Services se esfuerza por lograr cambios.

CRS comenzó a trabajar en Honduras en 1959 para ofrecer proyectos de desarrollo efectivos que enfrentaran las necesidades de los hondureños más pobres y desamparados. Hoy en día, CRS centra sus esfuerzos en programas en los departamentos de Lempira e Intibucá, zona densamente poblada en el sudoeste del país y frontera con El Salvador. Se trata de comunidades rurales aisladas que carecen de los recursos y la infraestructura necesarios para mantener servicios básicos de salud, saneamiento, educación y agua potable.

Además de procurar una mejora en la gestión de la agricultura y los recursos naturales de Honduras, CRS trabaja en el establecimiento de sistemas de emergencia que ofrezcan protección contra las tormentas tropicales y los huracanes que causan estragos cada cierto tiempo. Por su compromiso con los principios de justicia y solidaridad, CRS también trabaja para erradicar el trabajo infantil, el VIH y el sida, y para aliviar los complejos problemas migratorios. Gracias a la cooperación con sus socios locales (en inglés), CRS ha podido implementar estos proyectos de manera muy exitosa.

El trabajo de CRS en Honduras


Catholic Relief Services Honduras centra sus esfuerzos en fortalecer las capacidades y asociaciones locales, al tiempo que implementa programas diversos para ayudar a los hondureños pobres a mejorar sus formas de sustento. Los fondos que vienen de los benefactores de CRS junto con el apoyo financiero de las agencias y organizaciones internacionales son destinados a los proyectos más adecuados para atender a los hondureños marginados.

Hoy CRS Honduras concentra sus esfuerzos en cuatro sectores:

Recursos naturales

Honduras es un país con abundantes recursos naturales y más de un tercio de su fuerza laboral se dedica a la agricultura de subsistencia. Los programas de CRS promueven el uso sostenible de los recursos naturales como forma de asegurar que sigan estando disponibles y accesibles para las comunidades más marginadas.

El programa de Recursos Naturales apoya el desarrollo agrícola que respeta el medio ambiente mediante créditos a los productores rurales, manejo de las cuencas de agua, irrigación y diversificación de cultivos. CRS trabaja con pequeños productores y sus familias para mejorar las condiciones de los cultivos y lograr su diversificación, y para aumentar la producción de manera que las familias puedan pasar de la agricultura de subsistencia a la venta de sus productos excedentes en el mercado. Junto con sus socios locales, CRS aboga por los campesinos en temas de política agraria y desarrollo de las comunidades locales.

Justicia global y solidaridad

El programa de Justicia Global y Solidaridad ayuda a las comunidades a construir redes que promuevan la transformación de los sistemas y estructuras injustos en lo que refiere a trabajo, deuda, migración, tenencia de la tierra y comercio. Las estrategias claves son la organización de las comunidades, la participación cívica y el cabildeo político, entre otras.

Salud, educación, agua y saneamiento

El sistema nacional de salud no puede hacer frente a las necesidades de la mayoría de los hondureños quienes, en consecuencia, no reciben atención médica adecuada y oportuna. Además de las amenazas que representan las enfermedades, la desnutrición y la mortalidad materna e infantil, muchos hogares pobres carecen de acceso al agua potable, lo que aumenta los problemas de saneamiento y la propagación de enfermedades. La educación inadecuada exacerba aún más esta situación desesperada.

El programa de Salud, Educación, Agua y Saneamiento fortalece a las comunidades y a las organizaciones socias mediante la participación, el cabildeo y el liderazgo. El programa se centra especialmente en el cuidado de la salud infantil, la maternidad segura, el VIH y el sida, la educación y la respuesta a las emergencias sanitarias.

Preparación para las emergencias

Por su geografía, Honduras está expuesto a efectos climáticos devastadores que lo hacen el segundo país del mundo en términos de vulnerabilidad ante los estragos de los desastres naturales. Para salvaguardar la población de Honduras es fundamental que la preparación para desastres y el equipo de respuesta sean sólidos.

Atento a la vulnerabilidad de Honduras frente a los huracanes y las tormentas tropicales de todos los años, CRS ha invertido en apoyar proyectos en las zonas de mayor riesgo. CRS organiza respuestas rápidas tanto para el alivio como para la preparación ante los desastres naturales, con énfasis en la organización y capacitación de la comunidad, sistemas de alerta temprana y evaluación de riesgos y daños. CRS coordina con redes de organizaciones para brindar a los socios locales los medios para responder en forma rápida y eficiente a las situaciones de emergencia.

Historia de CRS en Honduras


Catholic Relief Services comenzó a trabajar en Honduras en 1959 con un programa de distribución de alimentos en zonas rurales. Más adelante la agencia empezó a apoyar proyectos de agua y saneamiento, de agricultura sostenible y de distribución de medicamentos. En la década de 1980, CRS Honduras brindó asistencia a los refugiados que huían de la guerra civil en El Salvador, que es el país vecino. Luego comenzamos a dedicarnos a programas de desarrollo sostenible a largo plazo en las comunidades hondureñas más necesitadas y en la respuesta de emergencia a los desastres naturales.

En 1992, CRS comenzó a transferir responsabilidades a sus socios locales entre ellos organizaciones eclesiales y comisiones locales y limitar su función al apoyo técnico, administrativo y financiero.

Al ser una de las primeras agencias que actuó en respuesta al huracán Mitch en 1998, CRS integró una respuesta coordinada en la que participaron diversas organizaciones locales y que brindó apoyo a más de 4 millones de personas, ayudándolas a reconstruir viviendas, servicios de salud, sistemas de agua potable y puentes. En total, CRS proporcionó casi $83 millones en ayuda de emergencia a los habitantes de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En la época posterior al huracán Mitch, CRS consolidó sus programas en las siguientes áreas: construcción de la paz, cabildeo, sociedad civil, administración; gestión de emergencias recursos naturales; y salud, agua, saneamiento y educación. En 2007 atendió a más de 260.000 beneficiarios en los departamentos de Francisco Morazán, Lempira, Choluteca e Intibucá.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.