De francotiradores a diplomáticos de fútbol en Kosovo
Por Laura SheahenEn el año 1999 Milos Adzancic, de ocho años de edad, estaba bloqueado en la casa de su familia, escuchando la violencia en las calles de su aldea y pensando en qué estaría pasando. "Durante siete días, a los muchachos no se nos permitía salir de la casa por temor a los francotiradores", recuerda Milos. "Recuerdo a la gente siendo asesinada, sacada a patadas de sus casas. Recuerdo el ejército" atrapado en la espiral de la guerra entre serbios y albaneses en Kosovo, Milos –quien es serbio– podría haber crecido como enemigo de sus vecinos albaneses.
El joven serbio Milos Adzancic habla ante un grupo en la sede central de CRS en Baltimore, Maryland. Foto por Kim Pozniak/CRS
En vez de eso, Milos forma parte de un grupo de adolescentes que trata de superar las divisiones étnicas que condujeron al baño de sangre de 1999. Actualmente de 17 años, Milos forma parte de Youth Securing the Future [Jóvenes que Aseguran el Futuro], un programa patrocinado por CRS y USAID (La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) que busca construir la paz entre los jóvenes serbios y albaneses.
En el étnicamente dividido territorio norte de Kosovo, los adolescentes están en riesgo de ser ganados por el extremismo. "Debo admitir que hay tensión [entre grupos étnicos]", dice Milos, "está escondida, esperando, pero está ahí". Los estallidos de violencia que siguieron a la declaración de independencia de Kosovo en febrero pasado, resaltan el problema.
Los proyectos conjuntos y las actividades sociales patrocinadas por Youth Securing the Future ayudan a mantener frenadas esas tensiones y a promover la comprensión. Financiados con pequeñas donaciones, adolescentes de las comunidades serbia y albanesa han creado periódicos escolares, operan estaciones de radio estudiantiles y participan en consejos juveniles multiétnicos. "Mediante la organización Duga "Arco Iris", hemos asistido a reuniones con estudiantes albaneses" dice Milos, quien también asistió a la conferencia serbo-albanesa sobre diseño de páginas para Internet, en la capital de Kosovo, Prístina. "Hay un inmenso deseo por la paz, pero hay [algunos] jóvenes que no están interesados en ser parte de este proceso", admite Milos. Califica los programas deportivos, como el de fútbol, de ser "exitosos métodos para construir la paz" para los estudiantes.
Milos visitó Estados Unidos en octubre de 2007 junto a tres estudiantes albaneses después de que cuatro de ellos ganaron el concurso de ensayos sobre tolerancia de Youth Securing the Future. Ser el único serbio en el viaje fue "un poco" difícil, dijo, especialmente por la barrera del idioma; los serbios y albaneses de Kosovo a veces usan el inglés como lengua común. Sin embargo, Milos disfrutó el tiempo con sus amigos albaneses cuando visitaron los museos de Washington, así como algunas escuelas y la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Algo que impresionó a Milos acerca de Estados Unidos es que "todo el mundo está ocupado y de prisa. Todo el mundo tiene trabajo". En Kosovo, casi 60% de la población–la mayoría por debajo de 25 años–está desempleada. Milos espera, después de terminar la secundaria, estudiar computadoras y combatir el desempleo.
Milos también planea permanecer activo en los grupos que promueven la tolerancia entre serbios y albaneses, aunque la situación en Kosovo sigue inestable. "He crecido en un mundo extraño", escribió Milos en su ensayo galardonado. Ahora, agrega: "espero incorporar más jóvenes a pensar en la paz".
Laura Sheahen es la a sesora regional en comunicaciones de CRS Europa y Medio Oriente, con sede en El Cairo.
