No solo por el café
Por Robyn Fieser
Paola Mercedes y su hija sostienen sacos de café cosechados por una cooperativa de mujeres. Este año el grupo exportará 21.000 libras de café orgánico a consumidores de los Estados Unidos. Foto por Robyn Fieser/CRS
Lo más difícil para las mujeres de este pueblo montañoso del norte de Nicaragua no fue organizar una cooperativa totalmente femenina. Tampoco lo fue el desvincularse de los intermediarios ni firmar un acuerdo para exportar su café a un procesador en los Estados Unidos. Ni tampoco decidirse a cambiar su cultivo al tipo orgánico.
Para las 32 mujeres de la Cooperativa Multisectorial Mujeres del Norte (COPEMUJER), el momento más difícil llegó cuando pudieron comprar su propia ropa interior.
"En este sistema, los hombres compran todo, incluso tu ropa interior. Y si es de una talla muy grande, no importa; estás obligada a usarla", dice Isabel Zamora, de 48 años. "Ahora somos más independientes, compramos lo que deseamos, no lo que al hombre le gusta".
Para los estándares estadounidenses puede parecer algo trivial, pero en este mundo dominado por los hombres, para las mujeres el verse con un poder así es algo fuera de lo normal.
"Estamos librando batallas grandes aquí, y no cualquier grupo de mujeres puede hacerlo", dice Isabel.
Este año las mujeres, que poseen 108 acres en conjunto, firmaron un acuerdo con el distribuidor de café de Comercio Justo ‘Just Café’. Podrán vender su café a $2 la libra, un precio elevado incluso para Comercio Justo. Todas menos una de las integrantes de la cooperativa poseen la certificación “orgánico”.
Todos los niños van a la escuela.
Cultivo local, comercio global
Las mujeres saben que el paso siguiente: cultivar más café y mantener la calidad, requerirá mayor inversión. Necesitan rehabilitar hectáreas de cafetales viejos poco productivos, instalar un molino de agua y resolver la escasez de fertilizante.
Ahí es donde entra Catholic Relief Services.
Paola recoge murcielaguina para mezclarla con estiércol y así formar fertilizante orgánico. Foto por Robyn Fieser/CRS.
Las mujeres de COPEMUJER son parte de un proyecto de $7,6 millones financiado por USAID, denominado ACORDAR (Alliance to Create Opportunities for Rural Development through Agroenterprise Relationships). Jefferson Shriver, director del proyecto por parte de CRS, describe a estas mujeres como productoras "preparadas para el mercado". Tratan de competir dentro de cadenas de abastecimiento formales.
A lo largo de los próximos dos años, el proyecto ACORDAR planea ayudar a 5.400 productores en 44 municipalidades a cultivar frutos de alta calidad y competir en mercados formales. Como las mujeres de Pueblo Nuevo, la mayoría de los productores lo que necesita es el conocimiento técnico y los medios de acceso a nueva infraestructura y equipamiento agrícola.
"Con ACORDAR, trabajaremos con los mismos productores –y algunos nuevos– para ayudarlos a producir y vender sus productos en mercados competitivos y rentables. A escala nacional, en supermercados, y a escala regional e internacional, todo lo cual exige mejor calidad del producto, pero que devuelve un mejor precio", expresa Shriver.
Shriver dice que obtener una buena cosecha ya no es garantía de supervivencia en Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica después de Haití. Hoy día, el éxito depende de colocar esas cosechas en los estantes de los supermercados, y en las manos de compradores regionales e internacionales.
Para lograrlo, dice Shriver, los campesinos necesitan de ayuda en diferentes pasos del proceso. ACORDAR capacita a los campesinos en diversificar sus cultivos, así como en técnicas de procesamiento para satisfacer las normas agrícolas nacionales e internacionales. También aprenden administración y manejo de información de mercados. Las mejoras de infraestructura incluirán una instalación de comercialización, un centro de empaque, un secadero de café, centros de almacenamiento comunitarios, una planta de abono orgánico, molinos de agua e instalaciones de fermentación.
"Lo que hace este proyecto tan diferente a proyectos anteriores es que incorpora a una amplia gama de actores. Participan ONG locales e internacionales, ayuntamientos y el sector privado, en un esfuerzo conjunto para hacer que el mercado funcione para los pequeños productores”, afirma Conor Walsh, representante de CRS en Nicaragua.
Las integrantes de COPEMUJER recibirán asistencia de varias formas. Esta cooperativa y otras tres organizadas bajo el socio de CRS La Fem, una organización nicaragüense dedicada a la capacitación de las mujeres, ya han retirado fondos de un crédito provisto por CRS. Los préstamos, que muchas de las mujeres toman a comienzo de la cosecha en noviembre, permiten financiar los fertilizantes, equipos y otros gastos durante los largos meses hasta que se reciben los pagos de parte de los importadores estadounidenses en junio del año siguiente.
"No se trata solo del café, se trata de proteger nuestras vidas, nuestras familias, todo", dice Isabel.
Robyn Fieser es la asociada regional de comunicaciones de CRS para América Latina y El Caribe con sede en Guatemala.
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