Agricultores bolivianos resiembran luego de las inundaciones
Por Annette ArceneauxEn la región boliviana de Cochabamba, durante siglos, la pequeña producción ha provisto a los agricultores sus medios de subsistencia.
Cada cosecha ha generado ingresos y alimento para sus familias.
Mujeres sentadas en una cuesta, en Vacas, aguardan alimentos suministrados por CRS. Campos que permanecieron anegados durante semanas causaron pérdidas de hasta 80% de su capacidad. Foto por CRS
Sin embargo, tras los desastrosos efectos de La Niña, que se sintieron a finales de 2007, esto ha cambiado. Llovió torrencialmente en todo el país andino, desatando inundaciones que en algunos casos destruyeron más de 60% de las cosechas. Desde noviembre de 2007, Bolivia y sus vecinos han sufrido intensas lluvias causadas por este fenómeno climático.
Al menos 79.000 familias bolivianas quedaron afectadas directamente. Miles sufrieron daños a sus viviendas y perdieron sus cultivos. Muchos todavía no habían superado los daños de las inundaciones del año anterior. Solo en Cochabamba, cerca de 80% de los campos de cultivo quedaron inundados, arruinando potenciales cosechas. Agricultores de subsistencia desplazados se vieron obligados a acampar en refugios temporales con escaso alimento y agua potable a su alcance.
Catholic Relief Services y sus socios locales de Cáritas han estado a su lado, ofreciendo alimento y otros suministros de ayuda, además de rehabilitación agrícola a largo plazo a 2.000 familias. Ahora, en la segunda fase de la recuperación, más de 1.000 familias en la región duramente golpeada de Cochabamba reciben ayuda para restaurar sus medios de subsistencia, junto con la reparación de carreteras y de la infraestructura agrícola.
"Estas comunidades son muy pequeñas y pobres y no recibieron la atención de los medios que tuvieron otras comunidades más grandes durante las inundaciones", expresa Daniela Zambroza, una coordinadora de proyectos de Cáritas. "Estas son familias que de otro modo se habrían visto obligadas a abandonar sus hogares y emigrar debido a la falta de asistencia y capacidad de autosostenimiento", agrega Daniela.
Personal de CRS examina cultivos dañados, en la comunidad rural de Vacas, Cochabamba. Vacas fue afectada doblemente: por las inundaciones y por un parásito de la papa favorecido por el clima anormal de los últimos años. Foto por CRS
Las recientes inundaciones fueron las peores en Bolivia en los últimos 40 años. Se estima que el daño global, incluyendo el infligido a las carreteras y puentes, causará una declinación de 1% en el crecimiento económico del país durante el año 2008.
Agricultura paralizada
En la parte oriental de Bolivia, en los departamentos de Santa Cruz y el Beni, la producción agrícola se ha visto paralizada. Los cultivos de soya, maíz, arroz, bananas y caña de azúcar, y la crianza de ganado vacuno, han sido las actividades más afectadas. CRS y las oficinas locales de Cáritas en estas regiones ayudan a los agricultores a mitigar sus pérdidas y mejorar los rendimientos, con la entrega de implementos y de semillas más resistentes a inundaciones. Los agricultores también reciben adiestramiento técnico en la selección de tierras, uso de fertilizantes y pesticidas.
CRS también ayuda a las comunidades vulnerables a prepararse para las futuras temporadas de lluvia, que usualmente comienzan en noviembre. En años recientes, el Caribe y Latinoamérica han sido afectados de manera creciente por tormentas destructivas intensificadas por el fenómeno climático de El Niño y La Niña. Gracias al generoso apoyo de donantes que contribuyen a aliviar los efectos del clima severo en estas regiones, CRS puede ayudar a las familias a recuperarse de tales desastres y prepararse para los que vienen.
Nuestro trabajo en Bolivia
Con sus organizaciones aliadas, Catholic Relief Services ha respondido a los desafíos sociales y políticos de Bolivia desde1955. Actualmente, los programas CRS se concentran en salud, vivienda, agua potable y saneamiento, respuesta de emergencia, construcción de la paz y fortalecimiento de la sociedad civil.
Annette Arceneaux fue practicante durante el verano en la sede mundial de CRS en Baltimore.
