Ayuda para los que sufren hambre
Por Debbie DeVoeEl ganado escuálido al borde del camino es una señal de lo que vendrá. Después de dos estaciones lluvias insuficientes, las pocas zonas de tierra cultivable en el sur y este de Etiopía han dejado de producir. Mucha gente ahora no tiene nada para comer. Y con el alza mundial del precio de los alimentos, no pueden comprar que hay en el mercado.
La distribución de alimentos donados por el gobierno de EE. UU. y los adquiridos con fondos privados de CRS ayuda a los etíopes a sobrevivir una sequía prolongada. Foto de Debbie DeVoe/CRS
En esta primavera, miles de familias de las zonas afectadas por la sequía han comenzado a llegar a los centros de salud y las iglesias en busca de ayuda. Madres con sus hijos desahuciados en brazos mendigan alimentos, rodeadas por otros hijos hambrientos.
En colaboración con agencias humanitarias, el gobierno etíope distribuye raciones de emergencia e instala centros de alimentación para niños desnutridos. Pero se necesita más ayuda urgentemente.
Carpas de tratamiento
En una iglesia católica de la zona de Oromia, cientos de niños reciben leche terapéutica y tratamiento. En carpas armadas a toda prisa, vemos a parientes que acunan a sus niños enfermos, que yacen inmóviles.
Una madre levanta la camisa de su hijita para mostrar los brazos como palitos y la barriga hinchada. Un abuelo sostiene con ternura la cabecita de un niño de unos 5 años que recibe sorbitos de leche con una jeringa plástica porque no tiene fuerzas para alimentarse de otra manera.
Los familiares deben alimentar a los niños desnutridos con leche terapéutica cada tres horas, hasta que los cuerpitos debilitados se recuperen. Foto por Debbie DeVoe/CRS
Con una ingesta cada tres horas, estos niños recuperan la salud en forma exponencial. Los casos severos son atendidos por personal médico en una carpa de cuidados críticos. En otra carpa, los niños con desnutrición moderada reciben una leche en polvo especial. Después de varios días, pasan a la siguiente carpa donde miembros de su familia los alimentan con una leche más sustanciosa y pasta de maní terapéutica.
Una vez que su salud se estabiliza los niños pueden volver al hogar y llevan alimentos para una semana. Después visitan el sitio de alimentación semanalmente por controles de peso y medidas, y reciben suministros de alimentos según sus necesidades.
“Catholic Relief Services ayuda a nuestros socios diocesanos a alimentar a las personas severamente afectadas por la sequía de este año. Con camiones y conductores prestados llegamos a las aldeas remotas y traemos a los niños más desnutridos, para atenderlos inmediatamente”, explica Shane Lennon, jefe de programación de CRS en Etiopía. “Pero el número de personas que llega al sitio de alimentación de emergencia crece con cada día que pasa. Buscamos fondos adicionales para brindar más alimentos como respuesta a esta crisis”.
Pedido de auxilio
Irónicamente, muchos de los más afectados por la sequía están en algunas de las zonas agrícolas más productivas. Estas familias rurales pobres son personas trabajadoras que normalmente pueden cultivar lo suficiente para su sustento. En la lucha por vencer los obstáculos de cada estación, a veces son derrotados.
Colaboradores de la iglesia preparan comida caliente para alimentar también a quienes cuidan a sus niños en los centros de emergencia. Foto por Debbie DeVoe/CRS
En otras zonas menos productivas, el gobierno ha logrado aumentar la capacidad agrícola y ayudar los más necesitados de alimentos. En enero de 2005 comenzó un programa de gran alcance que coordina los esfuerzos de varias agencias donantes y socios para proporcionar alimentos suplementarios a 8 millones de los más necesitados. La esperanza es que con unos pocos años de apoyo, estas familias podrán juntar suficientes bienes domésticos y reservas de alimentos como para poder enfrentar crisis futuras sin resultados trágicos.
Este año, el gobierno etíope, frente a la falta de lluvia y al alza de precio de alimentos y combustible, y por ser una crisis que pone en riesgo a 4,6 millones de personas, ha pedido ayuda humanitaria. Los niños desnutridos requieren tratamientos continuados, las familias necesitan víveres hasta que las lluvias permitan una cosecha, y se necesita financiamiento adicional para mejorar la producción agrícola de todo el país a largo plazo.
Las comunidades afectadas ya están tomando medidas extremas para poder sobrevivir. Las familias están vendiendo artículos domésticos, utensilios agrícolas, y hasta las chapas de madera y latón que forman sus casas para poder comprar alimentos. Muchos están retirando a sus hijos de la escuela y recolectan plantas silvestres para comer. En una zona donde trabaja CRS, la oficina de educación local informa que, a consecuencia de la falta de agua y alimentos, 7.765 niños han abandonado las 85 escuelas.
En vista de la severidad de la sequía, CRS ha retomado su dirección del Joint Emergency Operational Plan, un consorcio de agencias internacionales de ayuda que se han asociado otras veces para responder a emergencias en Etiopía.
“CRS trabaja estrechamente con el personal diocesano de las zonas afectadas para comprender el alcance de la emergencia y planear una respuesta”, agrega Lennon. “Estamos evaluando respuestas conjuntas con el gobierno de EE. UU. para obtener alimentos y financiamiento adicionales que brinde a la gente la ayuda básica que les permita sobrevivir hasta la próxima cosecha en noviembre”.
Debbie DeVoe es asociada regional en comunicaciones de CRS en África Oriental, con base en Nairobi, Kenya. Recientemente visitó los sitios de alimentación de emergencia en la región de Oromia en Etiopía.
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