Liberato Lozano, el Papa y las microfinanzas

Por Padre Juan José Molina Flores

Liberato Lozano, un anciano mexicano que vivió en los Estados Unidos y ahora reside en la ciudad fronteriza de Nogales, le daría las gracias al Papa Benedicto XVI si se reunieran. Liberato le agradecería al Papa por apoyar e invitar a otros a respaldar programas de microfinanzas.

Una olla con agua que se usara para hacer tortillas en la cocina de Guadalupe García, en Colonia Del Valle, Nogales, Sonora, México.

Una olla con agua que se usara para hacer tortillas en la cocina de Guadalupe García, en Colonia Del Valle, Nogales, Sonora, México. CRS Mexico tiene un proyecto de microfinanzas que se llama EnComún de la Frontera que asiste y provee capital de trabajo y servicios financieros a trabajadores desplazados y los ayuda a construir sus pequeños emprendimientos en la economía informal. Foto de Hilda M. Pérez para CRS.

Recientemente, el Papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in veritate (Caridad en la verdad), ha escrito que “sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica”(35). Además, hablando de las formas de solidaridad que están floreciendo, el Papa ha mencionado los programas de microfinanzas que muchas agencias católicas alrededor del mundo apoyan, y ha dicho que “dichos procesos son apreciados y merecen amplio apoyo” (45).

Patricio Félix y su esposa Guadalupe García hacen tortillas en su casa de Colonia Del Valle, en Nogales, Sonora, México.

Patricio Félix y su esposa Guadalupe García hacen tortillas en su casa de Colonia Del Valle, en Nogales, Sonora, México. Con las ganancias de la venta de tortillas pudieron comprar un vehículo que les permitiría hacer entregas a domicilio en la una fracción del tiempo que les solía llevar haciendo las entregas a pie. También pudieron comprar una mesa y una mezcladora de masa que les ha permitido incrementar la producción y con ella los clientes. Foto de Hilda M. Pérez para CRS.

Precisamente, Liberato participó de un proyecto de microfinanzas, EnComún de la frontera, que ayuda a algunos migrantes en México a comenzar o a desarrollar sus microempresas. Algunos de los participantes de este programa que recibe fondos de la Operación Plato de Arroz de Catholic Relief Services (CRS) han sido migrantes que regresaron a México al ser despedidos de sus trabajos por su edad o porque fueron deportados mientras trabajaban en alguna planta procesadora de animales o en alguna hacienda. La historia de Liberato Lozano es una de ellas.

 Tortillas recientemente entregadas por Patricio Félix, uno de los beneficiarios del programa EnComún de la frontera de CRS México, esperando a ser compradas por los clientes de la tienda de abarrotes Mickey en Colonia Del Valle, Nogales, Sonora, México.

Tortillas recientemente entregadas por Patricio Félix, uno de los beneficiarios del programa EnComún de la frontera de CRS México, esperando a ser compradas por los clientes de la tienda de abarrotes Mickey en Colonia Del Valle, Nogales, Sonora, México. Foto de Hilda M. Pérez para CRS.

Liberato nació en Nayarit el 12 de noviembre de 1937, es padre de cinco hijos y fue abandonado por su esposa cuando sus hijos aún eran pequeños. Cumplió con su responsabilidad de padre y los sacó adelante trabajando en varios empleos en México. Luego llegó a Nogales, Sonora, en 1989 de visita. Un amigo que estuvo en California lo invitó a trabajar en una granja donde criaban pavos y, buscando el sueño americano, migró a los Estados Unidos. Allí trabajó durante 10 años hasta que las reformas migratorias presionaron a los patrones y tuvieron que despedirlo, dándole como razón su edad avanzada. Desafortunadamente, Liberato no recibió ningún tipo de compensación ni tampoco tuvo derecho a jubilarse.

Regresó a México y actualmente vive en Nogales donde lucha diariamente por subsistir, sin seguridad social ni ayuda de sus hijos que, por razones económicas, se ven obligados a hacerse cargo de sus propias familias. Cuando Liberato regresó consiguió un terreno en una de las colonias más pobres de Nogales, donde construyó una vivienda elaborada con madera y cartones para vivir. No posee una pensión que le permita tener ingresos para sus gastos personales, pero gracias a un pequeño crédito de 1.000 pesos mexicanos de EnComún tuvo la oportunidad de invertir en una pequeña tiendita donde vende dulces, agua, duritos y sopas instantáneas.

A sus 69 años, Liberato no pierde las esperanzas de continuar sobreviviendo y trabaja muy duro para construir una pequeña habitación de bloques de cemento donde podrá protegerse del tiempo frío y de la lluvia. Todo eso, gracias a un microcrédito que le ha permitido sobrevivir a pesar del sufrimiento y con la ayuda de cristianos que desean hacer presente la caridad de Dios en los más necesitados.

Usted también es o puede ser parte de la historia de Liberato y personas como él. Con sus oraciones y apoyo a organizaciones como CRS, usted puede ayudar a Liberato y a otras personas a encontrar la misericordia y caridad de Dios en la verdad.

El Padre Juan José Molina Flores es coordinador de programas de promoción para la oficina regional del sudoeste de CRS.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.