En Egipto los bebés están creciendo sanos

Por Laura Sheahen

La mujer gritó, lloró y recorrió el escenario hecha una furia. “¿Por qué no me escuchas?”, le preguntó a la esposa de su hijo.

Embarazadas y madres primerizas participan en clases de higiene y salud cerca de Fayoum, Egipto.

Embarazadas y madres primerizas participan en clases de higiene y salud cerca de Fayoum, Egipto. Foto de Laura Sheahen/CRS.

Pero la nuera, con su ‘bebe’ de plástico en brazos, se mantuvo firme. Lo iba a amamantar y no usaría leche maternizada. También estaba decidida a probar otras cosas que los profesionales de salud de CRS recomendaron en el pueblo egipcio donde vive, tales como vacunar a los hijos.

Era solo una obrita teatral de diez minutos que se representó en un auditorio, pero reflejaba el cambio de actitud trascendente de miles de mujeres rurales en Egipto que reciben los servicios de los programas de Catholic Relief Services. En muchos pueblos empobrecidos de una zona llamada Fayoum, las viejas costumbres (o, en el caso de la leche maternizada, las costumbres no tan viejas) estaban haciendo daño a los niños. Las madres les ponían a los bebés jugo de cebolla y sal en los ojos para ahuyentar a los demonios. A los recién nacidos solo les daban agua azucarada durante los primeros días después de nacer. Y usaban agua contaminada para lavar la ropa y hasta los alimentos.

Combatiendo la mortalidad infantil



En una encuesta llevada a cabo en la zona de Fayoum antes de que empezara el programa de CRS, el 21 por ciento de las 10.000 mujeres que contestaron dijo haber perdido un hijo menor de cinco años. La deshidratación por diarrea, junto con las fiebres no tratadas, terminaron con la vida de muchos niños.

“Se dio el caso de un bebé que necesitaba una incubadora”, dijo Adel Kerollos, especialista técnico del programa de CRS en Fayoum. “La suegra puso al bebé en una gaveta, pensando que serviría. Pero el bebé se murió”.

Decidido a impedir este tipo de tragedias, CRS lanzó en 2004 un programa conjunto de salud y saneamiento para los pueblos de Fayoum. Con respaldo financiero del Swiss Fund, los programas de CRS reunieron a pequeños grupos de mujeres y les enseñaron cómo mantener sanos a los niños. Con el tiempo llegaron a más de 2.300 madres. Los programas distribuyeron botiquines de primeros auxilios, les hicieron análisis de laboratorio a 12.600 personas y vacunaron a miles de niños contra enfermedades como el sarampión, la polio y las paperas. ‘Caravanas’ móviles de la salud fueron de un pueblo a otro y les hicieron controles médicos a más de 12.000 personas. El programa también organizó análisis de sangre y orina para mujeres embarazadas, 1.250 de las cuales recibieron tratamiento por anemia. Los instructores les enseñaron a las mujeres a bañar a los bebés, la nutrición adecuada y cómo evitar parásitos tales como la tenia; 1.671 niños recibieron tratamiento por estos parásitos.

Catholic Relief Services brinda clases de higiene a las madres.

Catholic Relief Services brinda clases de higiene a las madres. En las clases, las mujeres aprenden sobre vacunas, amamantamiento y sobre cómo mantener limpios los hogares para que los hijos no contraigan enfermedades. Foto de Laura Sheahen/CRS

Ahora, el 90 por ciento de los niños del programa tiene un buen nivel de peso y un crecimiento normal. “Hemos aumentado la frecuencia de las visitas de las embarazadas a las clínicas”, dijo Salwa William, médica que trabaja para CRS. Para ser auto sustentables, el programa les enseñó a enfermeros y mujeres de la comunidad a compartir sus conocimientos con otros. CRS capacita a mujeres de la comunidad, no a personas de fuera, para que las mujeres reciban enseñanzas de parte de vecinas en quienes confían. De esa manera, las familias logran convencer incluso a sus familiares que antes eran escépticos.

Celebrando a una comunidad más sana



A fines de noviembre de 2008, cientos de mujeres salieron de sus pueblos durante un día y llevaron a sus hijos a la ciudad de Fayoum para celebrar la culminación del programa de salud. Ante un público de madres y bebés, equipos de mujeres compitieron en concursos de preguntas y respuestas y contestaron sobre temas como las vitaminas. En el auditorio repleto, las mujeres representaron las obritas de teatro que habían creado sobre el lavado de las verduras y la compra de sal yodada. Enfermeras de los pueblos hablaron de cómo el programa había ayudado a sus pacientes. Y una joven esposa y su suegra de la vida real —que, a diferencia de la pareja de la obra de teatro no estaban en desacuerdo— hablaron con satisfacción sobre las sesiones de salud que organizaban en su hogar.

“En los últimos cuatro años realmente hemos podido lograr cambios”, dijo Mohamed Sabry, gerente de programa de CRS para el proyecto de Fayoum. Además señaló que se están identificando los embarazos de alto riesgo y que más madres están tomando conciencia de los asuntos de desnutrición.

“Antes las mujeres de esta zona pensaban que necesitaban dinero para mejorar la salud”, dijo Kerollos. “Ahora saben que la información sola alcanza para mejorar la salud de muchas maneras”.

Después de la celebración, las mujeres se agolparon alrededor del escenario para hablar de sus propias experiencias. “Antes yo lavaba la ropa de mi familia en el agua sucia del canal”, dijo una beneficiaria. “Pero ahora uso agua limpia. Y además no uso la misma agua para lavar los platos durante dos días seguidos”.

Otra mujer explicó cómo el programa superó las reservas de su familia. “Al principio, mi esposo y mi suegra se preocupaban de que yo saliera de la casa para asistir a sesiones de concienciación sobre la salud”, dijo. Pero ahora la apoyan, porque “aprendí a cuidar mejor a mis hijos”.

Laura Sheahen es asociada regional de comunicaciones en la región de Europa y Medio Oriente para Catholic Relief Services, su oficina está en El Cairo, Egipto.

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