Centro VIH en Brasil da nueva vida

Por Rick D'Elia

A los 16 años, y VIH positivo, Ana Paula da Silva de Castro vivía a veces en las calles de Porto Alegre, Brasil, usando cocaína, fumando marihuana y oliendo cemento. A los 19, perdió su primer hijo, un varón de 6 meses. A los 21 estaba embarazada otra vez.

Era momento de cambiar.

Ana Paula da Silva de Castro y su hija.

La usuaria de Casa Fonte Colombo Ana Paula da Silva de Castro comparte el almuerzo con su hija Eduarda Gabriela Castro dos Santos, de 6 años, en su hogar de Porto Alegre, Brasil. Foto por Rick D'Elia para CRS

Ella buscó refugio en un auberge (albergue) público, y siguió las instrucciones del médico para evitar la transmisión del VIH al feto.

Ana Paula dio a luz a una criatura saludable a la que puso por nombre Eduarda Gabriela; tres meses después del parto, un nuevo amigo le presentó a fray Luis Carlos Lunardi y a Cristiane Saraiva Marins. Los dos administran el centro Casa Fonte Colombo e introdujeron a Ana a un nuevo mundo donde aprendió a vivir con el VIH.

Ahora ella tiene un futuro.

Casa Fonte Colombo fue establecida en 1999 para ofrecer consejo, educación y otros servicios sociales a personas que viven con VIH. Hasta la fecha, en Brasil se han detectado 700.000 personas positivas al VIH, de los cuales 400.000 han desarrollado sida. Afortunadamente, 230.000 de ellas reciben medicación antirretroviral para hacerle frente a la enfermedad.

Con su personal de cuatro hermanos capuchinos y 30 voluntarios, Fonte Colombo atiende a unos 600 usuarios al mes. Un total de 1.300 familias se han beneficiado del centro desde su fundación. El personal les enseña a los usuarios acerca de la enfermedad y los ayuda a ajustarse a su tratamiento. Basan su trabajo en la enseñanza de Cristo de que el mantenimiento y el respeto por la vida son fundamentales.

La Agencia de Pastoral Social para el Sida (Pastoral da Sida), de la Conferencia Episcopal de Brasil financiada por Catholic Relief Services administra la Casa Fonte Colombo y tiene como objetivo ofrecer tratamiento y cuidado compasivos a todas las personas con VIH. La Pastoral del Sida mantiene sólidas relaciones de trabajo con el ministerio de Salud de Brasil que ofrece exámenes y medicamentos antirretrovirales gratuitos a todos los ciudadanos que los necesiten.

Ordenando las piezas


Con la ayuda de Fonte Colombo, Ana comenzó a entender la enfermedad, permanecer vigilante con su medicación y mantenerse saludable en general. Referida por el centro, estudió actuación y tecnología de computadoras en Porto Alegre.

Comenzó a hacer amigos de los cuales uno en particular, Salatiel Braga Silva, sería su futuro esposo. Con su ayuda y la de un psicólogo del centro, abandonó las drogas y comenzó a creer en sí misma.

Ana, Eduarda y Salatiel Braga Silva llevan vidas felices.

Con la ayuda del centro Fonte Colombo financiado por CRS, Ana, Eduarda y Salatiel Braga Silva llevan vidas felices. Foto por Rick D'Elia para CRS

Ana se unió al grupo de teatro de Casa Fonte Colombo, cuyas obras presentan la vida de la gente con VIH. Ana también aboga por quienes viven con VIH en Porto Alegre. Cuando un programa de VIH patrocinado por la UNESCO comenzó a contratar promotores para que trabajaran con familias a las cuales se les había diagnosticado recientemente niños positivos al virus, Cristiane le recomendó a Ana que llenara una solicitud.

"En las actividades de Fonte Colombo ella demostró que era una persona seria y responsable", recuerda Cristiane. "Demostró el deseo de cambiar su vida, crecer mediante la escuela o cualquier otra posibilidad como este [programa de UNESCO]", agrega.

Ana pasó los siguientes dos años trabajando con familias a las cuales se les había diagnosticado recientemente niños positivos y cuyo temor a la enfermedad les impedía buscar tratamiento. También trabajó con médicos para localizar gente que necesitara ayuda y utilizó sus experiencias para calmar los temores por la enfermedad y atraerlos a buscar tratamiento.

Ella se convirtió en promotora y ejemplo para otros.

Traerlo a casa


Aunque la vida de Ana siguió mejorando, no estuvo exenta de conflictos. Cuando ella había abandonado las drogas, Salatiel bebía mucho. Duraban más tiempo peleados que en armonía.

El matrimonio de Ana y Salatiel tenía problemas.

"Todos en Fonte Colombo, especialmente el psicólogo y los frailes decían: ‘Hazte cargo de tu vida, ten paciencia, habla con tu esposo. Puedes mejorar tu vida y salvar tu matrimonio'". Y Ana lo hizo. Ella y los consejeros del centro ayudaron a Salatiel a dejar el alcohol en febrero de 2008.

Ana observa a Eduarda.

Ana observa a Eduarda mientras la niña trabaja en un proyecto en el taller de su padrastro Salatiel. Foto por Rick D'Elia para CRS

"Somos muy unidos ahora como resultado de eso", dice Ana. "El crédito por nosotros haber dejado las drogas y el alcohol pertenece 100 por ciento a Casa Fonte Colombo", agrega.

En mayo expiró el financiamiento de la UNESCO y Ana se encontró otra vez buscando empleo. Aunque tiene experiencia en computadoras, sus limitadas credenciales le dificultan encontrar trabajo permanente en un campo que es tan competitivo.

Mientras tanto, la familia sobrevive con una caja de comida mensual procedente de Casa Fonte Colombo y $200 al mes que gana Salatiel elaborando carteras y otros artículos de piel en el taller que tiene en su casa. La casa que habitan ahora perteneció a los padres de Salatiel y es cuatro veces el tamaño de la casucha de 15 pies cuadrados que compartían antes.

"La vida sería muy difícil si no contáramos con Fonte Colombo. Antes no teníamos amigos”, cuenta Ana. "Mis padres no me ayudan, no somos unidos", agrega.

"Después de ir a Fonte Colombo, comenzamos a hacer amigos", recuerda Ana.

"En Navidad y Año Nuevo, un grupo de amigos de Fonte Colombo vinieron preparamos una barbacoa", dice sonriendo.

"Todos ayudaron con comida… una actividad en nuestra casa con nuestros amigos”.

"Ellos son nuestra familia", concluye.

Rick D'Elia es un reportero gráfico con sede en Arizona. Él ha documentado los proyectos de CRS en Camboya, Ruanda y Uganda. En este su más reciente viaje recorrió programas de CRS en Brasil y Nicaragua.

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