El diagnóstico de VIH se transforma en una vida de servicio
Al verla barrer su pequeño patio en el noroeste de Tanzania para recibir a las visitas, Tausi Rashidi es una mujer muy diferente a la que era hace cuatro años, –ahora es saludable y llena de vida. Hasta es difícil imaginar una época en la que medía lo que le quedaba de vida en bloques de tiempo pequeñísimos.

Después de empezar con la medicación antirretroviral, Tausi Rashidi–que vive en el noroeste de Tanzania– recuperó la energía y las ganas de vivir. Foto por David Snyder para CRS
“Estaba enferma, pero no sabía qué tenía”, explica Tausi. “Luego un día, en la radio, oí que hablaban de VIH y sida y decidí ir a hacerme los análisis”.
Los resultados fueron la peor de las pesadillas. Tausi –como aproximadamente el 7 por ciento de los 40 millones de habitantes de Tanzania– era VIH positivo. Agobiada con la gravedad de su nueva situación, casi no recuerda cómo volvió caminando a casa desde la clínica ese día.
“Tenía tanto miedo”, dice. “Estaba tan distraída que casi me atropella un vehículo de camino a casa”.
Sufrimiento secreto
Tausi ocultó su estado a su marido y a sus tres hijas, por temor al estigma que todavía rodea al virus en buena parte de África. Cuando empezó a perder peso y sufrir ampollas y erupciones cutáneas, recurrió a tratamientos con hierbas locales para todas sus dolencias. Pero a medida que su salud se siguió deteriorando, la enfermedad se volvió más difícil de ocultar.
“Los vecinos hablaban de mí”, recuerda Tausi. “Me señalaban, y decían, ‘Está enferma’”.
Después de seis meses de vivir con su secreto, Tausi estaba perdiendo las esperanzas. Entonces una amiga la llamó para hablar; fue un día que Tausi recuerda bien. La amiga trabajaba como voluntaria brindando cuidados en el hogar para el Mwanza Outreach Group, una agencia socia de Catholic Relief Services que brinda una cantidad de servicios relacionados con el VIH en la zona del Lago Victoria. Al darse cuenta que Tausi tenía los síntomas del VIH, la amiga le sugirió que fuera a ver al personal del centro de salud.
“Me recibieron muy bien”, dice Tausi. “Yo no sabía que había gente en el mundo dispuesta a darme ese tipo de cariño”.

Tausi se reúne con otras voluntarias de cuidados en el hogar, afuera de su casa en Mwanza, Tanzania. Foto por David Snyder para CRS
Por intermedio del Mwanza Outreach Group, Tausi empezó a recibir alimentos y poderosos suplementos de vitaminas. Igualmente importantes fueron las frecuentes visitas que empezó a recibir en su hogar, por parte de voluntarios que –entre otras cosas– le dieron asesoramiento emocional, le enseñaron a preparar comidas saludables y le hablaron sobre la transmisión de la enfermedad.
De la desesperanza al servicio
La mejor noticia llegó un año después, cuando Tausi se enteró que era candidata para recibir los potentes medicamentos antirretrovirales que estaban llegando a Tanzania por medio del Plan Presidencial de Emergencia para Alivio del Sida, también conocido como PEPFAR. Esta iniciativa del gobierno de EE. UU. tiene la meta para el 2013 de evitar 12 millones de nuevas infecciones y brindar asistencia a 12 millones de personas más. Los servicios de asistencia incluyen tratamiento antirretroviral para 3 millones de personas que viven con VIH y servicios de apoyo para 5 millones de niños que han perdido los padres o se han vuelto vulnerables debido al impacto del virus en sus hogares y comunidades.
CRS recibe fondos de PEPFAR para numerosos proyectos para responder al VIH en Tanzania, entre los cuales la asistencia y tratamiento a través del consorcio AIDSRelief, y cuidados en el hogar y apoyo para huérfanos y niños vulnerables por medio del proyecto Tunajali (We Care [Nos importa]). Estos proyectos incluyen a numerosos socios locales de todo el país, entre ellos el Mwanza Outreach Group – la organización que permitió a Tausi beneficiarse tanto del tratamiento con antirretrovirales como de los cuidados en el hogar. Con el apoyo de voluntarios del centro, empezó a tomar esta medicación antirretroviral que salva vidas en febrero de 2005.
Hoy en día, uno no se da cuenta de todo lo que sufrió Tausi en aquel momento. Se ha recuperado totalmente de las muchas dolencias que la aquejaban previamente y ha aceptado su estado VIH positivo. De hecho, ahora tiene tanta energía que se ha unido al escuadrón de voluntarios del Mwanza Outreach Group y ella también ofrece su apoyo a otras personas de la comunidad que viven con VIH. Al preguntarle cómo se siente ahora, no duda al contestar.
“Tengo mucha paz”, dice Tausi. “Estoy bien”.
David Snyder es un reportero gráfico que ha viajado a más de 30 países con CRS, entre los cuales Tanzania.
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