Guardianes del suelo que nos da el alimento

Guardianes del suelo que nos da el alimento

El gallo canta recordándonos a todos que el día comienza. Los Sayes se desperezan y encienden ponen el fuego. Aún no sale el sol. En el campo, la vida empieza muy temprano, con un poco de atol caliente y un par de tortillas recién hechas en el comal. Suficiente para emprender el trabajo, llegar a las parcelas y empezar.

La conexión de la gente del campo con la tierra viene de tiempos ancestrales en Centro América. De ella aprendemos los ciclos de vida y muerte, de ella obtenemos el alimento, el trabajo que dignifica, aprendemos la paciencia, el agradecimiento y vemos los frutos del esfuerzo. Con el paso del tiempo, muchos conocimientos se han ido perdiendo, transformándose en malas prácticas agrícolas, que agotan los suelos y merman la producción. A esto se suman los cambios climáticos que confunden las estaciones, hacen largas o cortas las temporadas de Lluvia y nos exponen a extremos de humedad o de sequía.

“Yo me crié en la agricultura con mis papás. Desde mis siete años empecé a trabajar. A cuidar el ganado y a trabajar en la agricultura. Es el conocimiento que tengo” cuenta don René Sayes Sandoval.

Retrato de Francisco Sayes Sandoval junto a su sobrino Vicente Gilberto Sayes Guillen. Foto por Oscar Leiva/Silverlight para CRS.   

René Sayes Sandoval es productor de maíz en la comunidad Santa Rosa, del municipio de El Porvenir, Ahuachapán. “Últimamente se ha puesto más difícil con el cambio climático, porque hoy ya no es como antes, al menos antes los inviernos empezaban en mayo y terminaban en octubre. Hoy se prolongan las lluvias y de repente hay tiempos que llueve mucho… tiempos que no llueve entonces es otra cosa con la que tenemos que batallar nosotros como agricultores” dice René Sayes Sandoval.

Por razones como esta, en CRS, conscientes del valor de la agricultura como pilar de la humanidad y agradeciendo a los hombres y mujeres que dedican su vida al cultivo de la tierra, destacamos el enfoque ASA (Agua y Suelo para la Agricultura). Se trata de un programa de CRS y sus socios, que colabora con las comunidades agrícolas en el uso del suelo y el agua de la manera más sostenible y eficiente.

A través de este programa, en CRS hemos demostrado que, al adoptar prácticas agrícolas para el manejo del suelo y el agua en ecosistemas críticos, podemos lograr la revitalización de la agricultura de secano. Junto a los agricultores, hemos comprobado cómo se ha recuperado la productividad agrícola, aumentado la resiliencia ante la sequía y restaurando el suelo y los recursos hídricos. Agua y Suelo para la Agricultura (ASA) es el enfoque comprobado de manejo del suelo para administrar el agua y aumentar los rendimientos y que se promueve también a través de Raíces El Salvador.

“Hemos aprendido a cuidar los suelos con el rastrojo, que ayuda muchísimo a proteger el suelo. Cuando llueve mucho no se lava, y cuando deja de llover, guarda humedad para que la planta dure más tiempo en la sequía”, cuenta don René.

Ellos cuentan con el apoyo de Rafael Ernesto Chigüila, técnico por parte de Raíces El Salvador que les ha enseñado a aplicar fertilizantes amigables con el medioambiente, contribuir con la conservación de microorganismos en la tierra, plantar árboles dispersos que ayudan a infiltrar el agua, generan sombra y biomasa que aportan nutrientes a la tierra y para sembrar zacate Costa Rica como barreras vivas en laderas.

Todo este manejo integral del suelo es también beneficioso para don Danilo Garza, productor y promotor de Prácticas ASA, y para su parcela de guayaba taiwanesa. Don Danilo desde el Corredor Seco en Ahuachapán, muestra esta transformación del paisaje agrícola: ¡”de parcela ocupada como potrero, desolada, deforestada con suelo deteriorado, a una parcela agroecológica”! Este cambio es posible gracias al aprendizaje en fertilización, abonos verdes, uso de rastrojos y agricultura sin herbicidas que el programa ASA le ha dejado. Programas como este, son posibles gracias a donaciones de la comunidad católica en el mundo. Son especialmente los hispanos viviendo fuera, quienes, con su solidaridad y empatía, apoyan estos programas para ayudar a sus paisanos.

Retrato de Danilo Garza con más promotores agrícolas.Foto cortesía de Danilo Garza/CRS.   

Desde 2017, se ha visto un gran cambio en el suelo. Junto a su hermano, Danilo, han invertido en sistemas de riego y en el inicio de la plantación de cacao. En cuatro años ya han podido cosechar unas cuantas mazorcas de cacao y su esposa ya hizo unas tablillas de chocolate. Pronto esta será otra forma de ingresos para sus familias.

“¿Si no, qué les vamos a heredar a nuestros hijos? Yo quiero dejarles un suelo conservado para que sigan el trabajo. Mi grupo se llama Sembrando Vida, queremos generarles más vida a nuestros suelos.” Dice Danilo Garza, sin duda lo logrará. Más vida, más alimento y más trabajo para todos.

Somos hispanos y nuestras raíces irradian generosidad. Gracias a ese orgullo solidario que sueña con ver a todo hispano superándose, podemos empoderar a comunidades. Este Mes de la Herencia Hispana, únete a nuestros esfuerzos en Latinoamérica y alrededor del mundo.

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